Imagen subida por Percy Carte en su respuesta y abajo copié el versículo completo tal como lo escribió él, al cual sólo resalté los dos lugares donde aparece la palabra que la mayoría traducen Dios.
ΕΝΑΡΧΗΗΝΟΛΟΓΟϹΚΑΙΟΛΟΓΟϹΗΝΠΡΟϹΤΟΝΘΝΚΑΙΘϹΗΝΟΛΟΓΟϹ
En su respuesta explica que el segundo "DIOS" no tiene artículo, y eso lo convierte en un adjetivo o sustantivo de calidad, como decir "un dios" o "divino", pero insiste que el primer "DIOS", al estar acompañado del artículo definido, su significado cambia para indicar a la persona que es el único Dios, por eso debe estar siempre escrito con mayúscula, no así el segundo.
Amigo lector: ¿Qué piensa usted al respecto?
Luego de intercambiar un par de comentarios sin ponernos de acuerdo, a pesar de involuntariamente reconocer que se habla de dos dioses, un "primero" y otro "segundo", no me lo reconoce, entonces le pregunté al predicador de los testigos de Jehová en Quora sobre la imagen que subió de Jn.1:1 tomada de Códice Sinaítico:
"Ante todo, es importante que
nos entendamos respecto a lo que estamos diciendo, y que si presumimos conocer
el griego, nos concentremos exclusivamente en el texto griego que usted subió
en su respuesta, no en tratar de respaldarse en las capas teológicas de los
traductores.
Mencioné anteriormente que
en Juan 1:1 aparecen dos sustantivos. La palabra DIOS indica una cualidad, un
oficio, una posición o una virtud propia de alguien. Es como decir: MAESTRO,
REY, EL GRANDE, CARPINTERO, etc. ¿Estamos de acuerdo en eso?
Ahora bien, usted me dice que el segundo «Dios» es una cualidad —un adjetivo— y no un nombre. Le pregunto: ¿cómo considera la primera mención, «EL DIOS»? ¿Cómo un nombre propio, entonces? En ese caso, ¿deja de indicar la cualidad de la persona a la que se hace referencia? Ahora bien, si es ambas cosas, ¿por qué el segundo «DIOS» no puede ser ambas cosas también? Sea como fuere, ¿cómo lo entiende usted entonces?"
¿Qué suponen sucedió? Como suele suceder con este tipo de presuntos maestros, evitó responderme.
No le estaba diciendo que la
ausencia de artículo hace que se hable de un mismo DIOS como lo explicó en su respuesta, sino justamente de un segundo DIOS, un ser distinto.
El biteísmo o henoteísmo fue una acusación que recibían los cristianos ortodoxos durante los primeros siglos antes del siglo IV, por adorar a Jesucristo y al Padre mediante él.
Y ahora los
siguen acusando algunos por ser trinitarios. En fin. Nadie nunca se pregunta el motivo por el cual el dogma de la Trinidad tuvo que ser instalado, incluso hasta en la forma de traducir los textos, usando en este caso de la mayúscula dogmática.
La idea del segundo dios
La idea del logos como un segundo Dios ya se manifestaba antes en círculos filosóficos del judaísmo helenista, como en Filón de Alejandría en el siglo I, a quién denominó “Deuteros Theos”, o el «Ángel Primogénito», mediante el cual el Dios Trascendente creó y gobierna el cosmos.
Hipólito, un obispo de Roma en el siglo III, respondió ante este problema netamente gramatical del pasaje de Jn.1:1 entre el DIOS logos filosófico introducido pero personificado en Jesucristo resucitado y el DIOS único conocido por lo judíos lo siguiente: “no hablaré de dos Dioses, sino de un Dios y de dos Personas”.
Noten de cómo hasta nuestros días la iglesia hace uso de la mayúscula dogmática cuando se traducen sus archivos históricos.
Lo que no podían evitar era lo que básicamente el griego textualmente decía, necesitaban explicarlo. El cristianismo ortodoxo y triunfante se acorraló solo al divinizar a Jesucristo en un contexto monoteísta estricto, donde la sola posibilidad de otro DIOS era inaceptable.
Los dos señores del Salmos 109:1 LXX
A personas como Percy les hago otra pregunta muy iluminadora:A personas como Percy les hago otra pregunta muy iluminadora:
¿Cuántos señores tenía David según el Salmo 110:1 (109:1 LXX) según se pone su interpretación en boca de Jesús en pasajes como Mat.22:45? ¿Sólo al Señor de nombre infebable Yhwh, o a dicho Señor Yhwh y al “mi Señor” de David, que el evangelio asocia con el Cristo y descendiente de David? ¿”Cómo es que David lo llama Señor si es su hijo”? le plantean los cristianos a los judíos, como si les estuvieran poniendo en aprietos.
¿Qué responderían ante esto? ¿Era un solo Señor o dos Señores unidos en un mismo propósito?
El CS claramente para el siglo IV ya nos muestra una realidad que muchos pasan por alto, y es cuando en relación al logos también lo nombra para ser traducido de algún modo especial, que se ha entendido en mayúsculas como Dios, porque al sustantivo theos lo escribe en forma de nomina sacra. No se trataba de cualquier dios, sino de alguien muy notable también.
Si bien esa costumbre de escribir los llamados nombres sagrados no implicaba resalte usando mayúscula, al diferenciarlo de otros sustantivos y asociarlos a nombres de personas, como "Cristo" a Jesús, que significa Ungido, estaban indirectamente indicando que para ellos esos eran nombres propios tal como lo era Jesús, y de allí uno puede deducir que como todo nombre propio hoy día se escribe empezando la primera letra con mayúscula, esos nombres también deberían empezar así al traducirlo. Y eso explica en buena parte por qué los vemos en mayúscula hoy.
En este caso, también tenemos que entender que ya estamos en el siglo IV o V, cuando este tema ya había evolucionado en otra dirección diferente a cuando se escribió originalmente Jn.1:1, que probablemente no estaba escrito de esa manera, en forma de nomina sacra. Por el momento no hay manera de saberlo a ciencia cierta, aunque lo más probable era que no existían para el siglo I el uso de esa práctica en los escritos griegos religiosos en sus únicas letras griegas conocidas en uso, las unciales.
De allí que las ediciones académicas escriban el NT griego sin usar mayúsculas salvo en nombre propios de personas o ciudades o para empezar un libro o luego de incluir un punto, para alejarse lo más posible de cualquier intencionalidad teológica que apoye una comprensión alterada de un texto.
Esto nos lleva a pensar que originalmente los sustantivos no eran vistos como etiquetas repetitivas de distintos usos, sino por su significado implícito netamente gramatical. Un nombre como Filipos, por ejemplo, era visto por lo que significaba el término: amante de los caballos, y eso por sí mismo lo asociaba a una persona. El contexto mismo o la ausencia de declinación en los nombres extranjeros era evidencias de que se traban de un nombre de una persona.
Otra manera similar de mal traducir de la TNM
Este tema es semejante a otro pasaje que la TNM también traduce mal al estar afectada por estos factores culturales propios de la evolución del cristianismo. Se trata de 2 Ped.1:1.
2 Ped.1:1 lee: “Simon Peter, a slave and an apostle of Jesus Christ, to those
who have acquired a faith as precious as ours through the righteousness of our God
and the Savior Jesus Christ:” NWT2013
Mala traducción. Si bien escriben en este caso con mayúscula Dios porque figura como nomina sacra en el manuscrito más antiguo, pero agregan el artículo “the, del” a "Savior", cuando en griego no está escrito de esa manera.
Es una traducción
lamentablemente errónea, porque de este modo introducen a dos personas allí cuando se habla de una
sola. No entienden de griego y sólo se preocupan por introducir su propio sesgo
interpretativo alterando la idea original.
Cuando en griego el pasaje describe
las cualidades de una persona, el artículo precedente a los sustantivos
calificativos hace que todos apliquen a la persona especificada en la oración.
En esa epístola, de la lectura tal cual están en griego, el escritor manifiesta
que Jesús Ungido (NA27 adopta la mayúscula para Ungido), la persona especificada, es Dios y salvador de
los cristianos.
La traducción correcta de
ese pasaje teniendo en cuenta la naturaleza divina expresada como nombre propio, y que no refiere el nombre propio del
Padre, que es cuando también se usa la mayúscula al decir Dios, debe ser traducido:
“Simón Pedro, siervo y apóstol de Cristo Jesús, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia del Dios y salvador nuestro, Cristo Jesús:”.
Para los cristianos del siglo IV, Jesucristo era Dios como su Padre.
Y Dios es también dios, una repetición
bastante peculiar por la manera de usar nombre y sustantivo. ¿Se entiende?
Como todos sabrán, todos
traducen con mayúscula el ‘nombre’ del Padre, Dios, no dios, porque eso indican los manuscritos, y eso es lo
que lleva a confusión. Hasta carece de sentido decir que Dios es dios. De allí
la confusión.
También escriben como nombre propio Salvador, como nómina sacra, cuando en el propio CS lee como sustantivo calificativo: “salvador” (COTEROC), y no en la forma de nómina sacra, como si ocurre cuando leemos KY en vez de simplemente “kyrion” en el mismo pasaje del CS, o TOY ΘY (del Dios) en el CV, por eso los traductores al traducir lo hacen con mayúscula después, Señor y Dios, salvo las ediciones académicas que lo hacen sin mayúscula.
2 Ped.1:1 CV: …TOY ΘY HMO KAI COTEPOC IY XY:
Figura en el Códice Vaticano tou Theou “del Dios”. Al estar Theou escrito como nomina sacra (ΘY -primera y última letra y con un raya por encima) y no como un sustantivo indicando divinidad, al traducir debe hacerse con mayúscula como un nombre propio, y de ahí surgen todas las confusiones. Los manuscritos más antiguos que poseemos del NT ya estaban acondicionados para ser traducidos los nómina sacra como nombres propios, lo que correspondería hasta cierto punto al uso de nuestras mayúscula hoy día.
Y esto es algo que no entienden los testigos de Jehová para Jn.1:1c. Te suben el pasaje del CS y dicen que el segundo TC al no tener artículo significa “un dios”, algo erróneo, porque no existía ese tipo de distinción en la antiguedad mirando si tenía o no un artículo dicho sustantivo. Eso es falso.
Lo que aquí tenemos es teología agregada al texto.
Y si miramos que en ese pasaje se encuentra escrito precisamente en griego de tal modo (ΘY) como para ser entendido como un nombre propio y no como un simple sustantivo que exija un nombre, no quedaría otra que escribirlo con mayúscula, Dios, aunque originalmente solo valdría traducir "dios".
Por ello, si bien disponemos de manuscritos muy antiguos, no podemos tomarlos como originales genuinos, porque gramaticalmente ya están expresados de modo cambiado al tornarse en escritura teológica reinterpretada.
Percy Carter transcribió del CS:
ΕΝΑΡΧΗΗΝΟΛΟΓΟϹΚΑΙΟΛΟΓΟϹΗΝΠΡΟϹΤΟΝΘΝΚΑΙΘϹΗΝΟΛΟΓΟϹ
En negritas las dos veces
donde aparece THEO, DIOS como ya mostré. Resaltado en cursiva indico donde
aparece el artículo acusativo en griego, TON
para el primer THEO. El segundo THEO no aparece con artículo. Es anártro.
El piensa que al no estar
las letras separadas y sin artículo el segundo THEO hay que traducir de manera
que se lea “un dios” o “divino”.
Pero, como bien dijo también,
la falta de artículo en griego no significa que automáticamente al traducir
debemos poner en inglés o español un artículo indefinido a toda palabra que en
griego aparezca sin artículo.
En español así como en inglés, también la inclusión del artículo indefinido no siempre es necesaria, de hecho, a veces
es inapropiada.
Por otra parte, el artículo
con la declinación TON en Juan 1:1 es
para señalar que el primer THEO es alguien conocido entre sus oyentes o lectores,
esto es, saben de antemano que refiere a alguien conocido por dicha comunidad, y que para ellos era equivalente al principal, el único, pues era la
manera en la que en griego koiné, en la LXX, ya estaban acostumbrados a decir cuando
se referían al único Dios judío.
Y en ese pasaje no podía no
serlo, porque era antes de que todo existiera, momento en el cual aparece
además el segundo DIOS, mediante el cual todo llegó a existir.
Cuando una oración así
estructurada habla de dos THEO o DIOS, si uno lleva artículo, se refiere por lo
tanto a EL DIOS ya conocido, el que es único, y el que no lleva artículo pero claramente
aplicado al logos, es simplemente DIOS, el nuevo conocido.
En este caso, theos sin artículo funciona como un sustantivo predicativo, dice lo que es, no quién es el logos, a diferencia de ton theon en 1:1b, que dice lo que es y quién es al mismo tiempo sin nombrarlo.
Los judíos piadosos de la época ya hacía siglos que abandonaron cualquier tipo de monolatría en un concepto politeísta o de henoteísmo, y este otro segundo DIOS les resultaba chocante, pero especialmente aplicado a una persona humana resucitada.
Cuando los traductores lo
vierten en inglés o español lo que hacen es escribir con mayúscula, God o Dios
en ambos casos, porque eso mandan los manuscritos en su teología, no lo que diga hoy algún
“profeta” iluminado.
Como se puede ver, es innecesario
aclarar para un lector en griego que el segundo THEO es diferente al primero,
ya fue destacado el primero con su artículo respectivo para diferenciarlo del segundo. El otro, que refiere al
logos, es otro DIOS, nada más. No es el mismo al primero mencionado, era
incluso menor. Ya está implícito en griego así como está escrito.
Percy argumenta que la falta
de artículo al traducir hace que resulte ambiguo si escribe con mayúscula el
segundo THEO (Dios), tal cual de cómo se encuentra el primero, porque lleva a confundir con el único Dios.
Y en parte tiene razón, porque la costumbre de ver escrito “Dios” o “God” lleva la idea de que habla de la misma persona al haber adoptado escribir con mayúscula para usar como nombre propio del único Dios, pero, y es importante aclararlo, así es visto desde un perspectiva no trinitaria o antitrinitaria. Para alguien que es trinitario ya está aleccionado que habla de otra persona, no de la misma.
Además, el propio texto es muy claro al mostrar que habla de dos personas. El problema se trata si habla de un solo Dios o de dos Dioses.
Y nadie, ni trinitarios, ni unicistas, ni arrianos, ni antitrinitarios de cualquier tipo quieren reconocer lo segundo. Lo negarán hasta su último suspiro.
Para ayudarle a comprender
al estimado Percy, necesitamos primero saber que, la ambigüedad que él señala en
su respuesta, surge a causa de siglos de confusiones cristianas sobre la
existencia y las tensiones surgidas en los primeros siglos por el concepto de
la presencia de dos poderes o dos dioses, que es tal cómo aparece en el núcleo
del NT.
Percy, en cambio, alude al
uso de mayúscula y minúscula al traducir como el factor distintivo, aspecto que
agrega una dificultad adicional confundiendo aún más al lector adoctrinado en
la corriente cristiana general.
Cualquier cristiano que busca aclarar el tema a partir del uso de mayúscula o minúscula no sabe nada de griego y solamente intenta discutir doctrina teológica.
Para los creyentes
habituales que leen en inglés o español, ver escrito “Dios” y “dios”, debido a
la cultura impuesta por la iglesia, transmite de manera automática en la mente
de tales lectores que uno (escrito Dios) es el “verdadero” y el otro (escrito dios”)
es el “falso” u otra cosa bien separada, esté o no con artículo definido, y
punto.
A raíz de ello, siempre que
Dios esté escrito con mayúscula, aunque no tenga artículo, todos entienden que
en su traducción se habla del único Dios, el mismo que en griego en la
LXX y el NT se referían en diversos pasajes con el artículo definido “EL DIOS”
cuando necesitaban especificarlo.
No obstante, hay que reconocer
también que a veces, el mismo contexto de la oración escrita en griego podía
hacer que un THEOS escrito sin el artículo fuese entendido que alude con
claridad al único Dios sin tener la necesidad de definirlo con el
correspondiente artículo.
Por lo tanto, es un mito sostener
que en la Septuaginta (LXX) y en el Nuevo Testamento (NT) siempre se utiliza
el artículo definido (ho, «el») cuando se alude al único Dios o al Padre.
(Ejemplos donde no se usa el artículo definido pero alude claramente a lo que todos
entienden por Dios: Gén.1:2; varios Salmos y libros proféticos; Jn.1:18a; 3:2;
Rom.8:33; 2Cor.5:19 y 1Tes.1:9).
Esto obliga aún más el uso
de mayúscula para definir al único Dios al traducir. De allí que la sola
palabra escrita con mayúscula fuese siempre entendida referida al único que
es DIOS, y punto.
También es importante
señalar que al traducir sin el artículo el segundo THEO y con mayúscula,
quienes lo asociarían con el único Dios serían todos aquellos que fueron
adoctrinados en la cultura del dogma de la Trinidad. Verían a dos personas, dos
dioses, pero para ellos sigue siendo un solo DIOS, como si fuese una cabeza con
tres rostros diferentes, no tres ni dos o tres cuerpos.
El error de los antitrinitarios que pretenden ser apostólicos
Por eso, quienes se oponen a
dicho dogma cometen sin querer el error de decir que en Jn.1:1 no habla de
dos dioses, sino de un solo Dios.
Sin darse cuenta apoyan el
dogma católico, pero niegan su consecuencia cometiendo un error fatal.
Es cuando Percy escribió:
“Most translations ignore the rules and put God, leading the reader to
assume they are the same person, God.”
Eso es falso, porque ni en
griego y ni siquiera los trinitarios pueden señalar que se refiere a una misma
persona.
Percy es un antitrinitario
que confundido en sus apreciaciones comete este error conceptual sobre la
creencia del otro para publicitar la suya como la mejor o la verdadera.
¿Hasta qué grado entiende de
lo que habla? Lo sabrá él.
Pero justamente, la razón
por la que algunos agregan el indefinido al segundo THEO, y encima con
minúscula, se debe principalmente al provenir de la cultura trinitaria
cristiana durante tantos siglos, llevándoles a cometer el segundo error por
causa de no comprender la gramática original griega ni el sentido original de
la traducción correcta a causa del nuevo sesgo interpretativo. Argumentan que
de otro modo no se logra entenderlo correctamente si no lo agregan al
traducirlo.
Sin embargo, agregar el
indefinido es peor aún, exponiendo una clara ignorancia textual, porque el uso
de un indefinido y encima en minúscula para el “dios” aplicado al logos en una
traducción, obliga al lector que juzga de manera netamente gramatical y no con
el sesgo religioso cristiano general, a suponer que ese logos era otro más de al
menos un segundo dios como era ese logos, es decir, que ya existía entonces, y
que además, su cualidad era distinta al único Dios, no sólo que fuera de menor rango.
El problema es que el texto
griego del primer capítulo de Juan en absoluto da a entender eso, para nada enseña que
el logos era un dios indefinido y de otra cualidad, ni de poca importancia. Estaba perfectamente
definido como una deidad fundamental para llevar a cabo la entera creación, y
esto claramente como un segundo dios unido al primer dios.
Lo que está mal ya viene con
los manuscritos más antiguos, quienes usan ambas menciones a DIOS como nombres
propios (nómina sacra), no como sustantivos simples.
Ya contienen la carga doctrinal para buscar escapar del henoteísmo implícito para ser entendido de otra manera y con el tiempo ser traducidos con mayúscula, cuando
originalmente debieron estar ambos como sustantivos y no en la forma de nombre sagrado, y de ahí en minúsculas, al igual
que “el logos”.
Pero no podían hacerlo
porque no asociaron ningún nombre al dios que para los cristianos era “el
“verdadero”.
Y así nos llevan los propios códices
al concepto inevitable de los DOS DIOSES.
Y paremos de contar, porque
en la línea temporal de Jun.1:1 no había nadie más que esos dos entes de
poder.
Este concepto de un segundo
Poder o Deutero Theos o Segundo Dios ya era habitual en ambientes judíos
helenísticos de la época del siglo I y siguientes.
El problema surgió cuando
los cristianos tomaron el concepto filosófico y lo transformaron de modo
radical aplicado a Jesús resucitado, afirmando que se trató del logos
encarnado, pasando a constituirse en el Logos.
El Logos joánico fue una reelaboración
judía y cristiana de un concepto griego ya elaborado, conectado con tradiciones
bíblicas anteriores y transformado por la afirmación cristiana de que ese Logos
se encarnó en Jesús.
Los primeros cristianos tuvieron que
responder a la acusación de politeísmo
por la manera en que estaban escritos pasajes como Jn.1:1, algo que ellos
buscaban de toda manera posible negar, apelando a distintos argumentos.
La doctrina
trinitaria posterior fue una sistematización filosófica y doctrinal de las
tensiones que esa síntesis introdujo, pero lejos de
solucionarlo, su presencia textual es tan fuerte que todavía genera discusiones
y debates.
Este concepto es por todos aceptado, una especie de
verdad universal en la que todos están de acuerdo. La propia IA Magisterium reconoce este hecho, aunque apelará a todo tipo
de argumentos para indicar lo contrario a lo que se entiende al leer
directamente los pasajes del NT.
El problema que tienen los
TJ con este texto es que lo miran al revés. Lo primero que hacen es negar que
en Juan 1 allí se hable “dos dioses”, olvidando que la esencia del NT es
presentar al único Dios visible, Jesucristo, mediante el cual podemos ver al
único Dios invisible, el Padre, de quién todo emana.
De entrada, entender esto ya
de por sí es difícil.
Pero, si no estamos primero
de acuerdo con ello, y entender que ese era el enfoque teológico del NT desde
los primeros dos siglos (sea que lo entendamos, o lo aceptemos o no), es
imposible avanzar, porque lo ven desde el punto de vista del monoteísmo
arriano, en el cual no se puede aceptar más que un Solo Dios, el Invisible, y
ello por entender que es Increado. Solamente hay un solo ser increado, y ese es
Dios, y punto. No puede existir en su mente la posibilidad de otro ser que
fuera también Dios, es decir, que fuese increado, porque para ellos ese logos fue
creado, hubo un tiempo que no existió,
como decía Arrio.
Y ese es el nudo imposible de desatar. Ser creado o increado divide por completo las aguas.
La dificultad es que en ese enfoque, Cristo no
puede adoptar ninguna posición de ser el reflejo de ese Dios y ser llamado Dios
también por ello, no porque fuese la misma persona, sino por ser otra distinta
y que al haber sido creado-principal escollo argumental-nunca podía
igualar la posición Suprema del Dios invisible para retransmitirlo al mundo visible por más que se explicase que
Cristo estaba subordinado al mismo.
Y eso que en ninguna parte
de la Biblia podamos encontrar una clara referencia verbal o expresión griega
específica en la que mencione que el logos fue creado, o Dios lo hizo primero,
nada de eso. Esa idea brota únicamente por la expresión “primogénito”, y
“unigénito”, o sea, de interpretaciones filiatorias llevadas a una literalidad
forzada.
Y justamente, por la manera
en que ha sido escrito y debido a ese enfoque de los dos Dioses o Poderes que
existía antes del siglo IV, claramente puesto por escrito en los libros que
poseemos del NT, un Dios menor claramente subordinado al mayor, fue la fuente
de la cual surgieron tantas discusiones entre los líderes eclesiales frente a
la doctrina monoteísta clásica judía.
Frente a este dilema la
iglesia se vio obligada a zanjar las disputas sobre la naturaleza de Jesucristo
respecto a su Padre al imponer primero el dogma de la binidad en contra de la
doctrina de Arrio, señalando que las Escrituras nunca dijeron que el logos fue
el primer ser o persona creada, sino el engendrado (entendido espiritualmente) y
atemporal en un contexto trinitario todavía no tan bien explícito en el
Concilio de Nicea en el año 325, que finalmente se impuso como el dogma de la
Trinidad por el emperador Teodosio, quien estableció
el credo del concilio de Nicea como la norma para su dominio al
convocar el Concilio de Constantinopla en el año 381 para aclarar la
fórmula. Aquel concilio fue el que definitivamente acordó que el Espíritu
Santo era consustancial (de la misma sustancia) con Dios Padre y Dios Hijo
y empezó a perfilarse la doctrina trinitaria.
Y por último, en el concilio
de Calcedonia en 451, se estableció que Cristo poseía ambas naturalezas, que
fue tanto verdadero hombre como verdadero Dios.
En vez de finalizar las disputas,
generó el primer cisma católico separando a las iglesias orientales de las
occidentales sobre este aspecto, más no sobre la Trinidad, en la que casi todos
llegaron a un acuerdo.*
* Ver Concilio de Nicea.
Es importante conocer cómo
se desarrollaron los acontecimientos durante los primeros siglos para poder
entender lo que realmente sucedió. Fueron los mismos textos del NT y la LXX que
llevaron a tantas discusiones entre doctos cristianos, que no podían ponerse de
acuerdo en este tema de la naturaleza de Jesús resucitado a partir de lo escrito
sobre el Cristo como DIOS respecto del DIOS Padre.
Hay que tener en cuenta que
todos los creyentes cristianos comunes adoraban y adoran hasta hoy día (salvo
algunos como los TJ a partir de los año 50 del siglo pasado) a Cristo como Dios
e intermediario y para gloria del Dios Padre.
Tensión de los dos poderes reflejada en otros textos de los evangelios
Esta tensión se puede ver
reflejada en el propio evangelio, en Juan 14:8-11, cuando Felipe habla en
nombre de todos pidiendo que Jesús les mostrara al Padre y con eso aclararían
todas sus dudas. Esa petición esconde la explicación parcial dada por “Jesús”,
mostrando que Cristo era la imagen misma de su Padre, y quien se dirigiera a él
se dirigía a Dios, no pudiendo dejar de ser también Dios, acorde a Jn.1:1.
Juan 1:1 es como si dijese:
‘En principio era el logos, y el logos estaba con el dios, también el logos era
dios.’
Si sustituimos la palabra “dios”
por otra semejante, se entenderá mejor: ‘En principio era el logos, y el logos
estaba con el poderoso, también poderoso era el logos.’
Dos poderosos, dos señores,
dos dioses, uno mayor y el otro menor. Pero cuidado, si se escribe “un
poderoso” daría a entender que habría al menos más de uno como él logos en
dicho principio aparte del primer mencionado en Jn.1:1b, cuando el propio evangelio explica que no había nadie más que
ellos dos en dicho principio. La creación de todo lo que vemos vino
después.
El pasaje de Jn.1:1 no
habla de la creación del segundo Dios, sino de su existencia o presencia en
ese “arjé” o comienzo antes de la creación.
Pero entender esto tratando
de armonizarlo con otros conceptos interpretados de otros textos, como el de
asociarlos con Prov.8, no era sencillo
para los doctos cristianos.
Hay creyentes que asocian la expresión griega "arjé" de Jn.1 para señalar que el logos fue creado, que tuvo principio. Es colosal la ignorancia al ver de cómo se agarran de cualquier cosa para apuntalar una creencia preestablecida en base a la confianza depositado en sus maestros embusteros que los engañaron como a unos cándidos e ingenuos niños, todo para desorientar a todos los que puedan de lo evidente del pasaje: la presencia de dos dioses..
Esta presencia de dos
poderes se puede ver nada menos que puesto en boca del mismo Jesús en los pasajes
en los cuales les pregunta a los judíos qué pensaban del Cristo, y aludiendo al
Salmo 109:1 (110:1 TM) levanta la pregunta sobre a qué Señor se refería como su hijo el propio
David.
Ya existía en esa época un
entendimiento alterado de ese Salmo, porque si les pregunto a cualquier testigo
de Jehová sobre cuantos Señores tenía David, todos dirán que solamente a Jehová,
es decir, a uno solo. Pero Jesús dijo que bajo inspiración David dijo que vio a
dos señores.
El hijo del hombre a la derecha de Dios
Esta alusión es muy
semejante cuando se repite para Cristo resucitado en el relato de Esteban en
Hech.7:55, 56, cuando se alude al Señor, a Jesús, ubicado a la derecha del
Padre, en este caso, textualmente repetido al “Hijo del hombre de pie a la
derecha de Dios.”
En el CS aparece ya espíritu
como nombre propio, PNC, Pneumatos, Espíritu, sin artículo (¿será un espíritu santo?), luego ZANΘY, “gloria de-Dios”
(sin artículo), nombre propio también, luego KAIIN, “y Jesús”, nombre
propio, luego EKDEZIONTOYΘY, “a derecha de-el-Dios” (con
artículo y nombre propio), y finalmente KAYTONYNTOYANTROPOY, ”y el Hijo
del hombre” (nombre propio Hijo, debe escribirse con mayúscula acorde la teología). Muchos miran los
códices pero no saben lo que leen, y aun así pretenden enseñar a los demás.
Sinceramente, siendo
honestos y humildes, les pregunto a todos los testigos de Jehová, ¿no ven que
en esos pasajes el propio Jesús alude interpretativamente a que David tenía a dos
señores frente a sus ojos, a Jehová y a otro más, que indirectamente se
refiere al Cristo en los evangelios, como el caso de Jesús a la derecha
de Dios llamándolo mi Señor, a la misma manera que se relata que lo ve Esteban?
Es también de vital
importancia señalar que en ninguna parte de la LXX y en el NT se indica o se da
a entender de manera directa (aspecto en el cual todos están de acuerdo,
incluso los arrianos, unicistas y testigos de Jehová, mormones, etc.), que el
logos preexistente fuese creado por Dios, que fuese una criatura que tuvo un
comienzo. Verbos griegos como poieo o ktizo jamás se asocian con el comienzo de logos aplicado a un supuesto primer
hijo celestial de Dios. Tampoco se usaron en el NT términos compuestos claros
como protógenes o protógonos para hablar de un primer hijo
o criatura de Dios aplicada al logos.
El uso de los términos
“primogénito” y “unigénito” que fueron entendidos por algunos cristianos, como
Arrio, de esa manera, se debió a que no podían entender que alguien llamado
“hijo” no tuviese un comienzo en la existencia, es decir, por simple intuición
literal de la vida natural frente a la mera incapacidad mental humana, tal como pretender explicar
cómo es que Dios no lo tuvo, pero allí lo aceptan sin más dificultad.
En cuanto a los legos, ni
idea tenían de qué iba la cosa, ellos sólo recibían la doctrina que tenían que
aceptar como correcta sin siquiera tener la necesidad que entenderla, al igual
que hoy día un paciente acepta sin dudar la receta de su médico y cumple con la
medicación sin saber nada de medicina.
La expresión ‘quien me ha
visto a mí ha visto al Padre’ en el relato de Jn.14.8-11, es parte de una
revelación muy importante, porque presenta esta tensión de la identidad del
Cristo, porque obviamente los discípulos no lo comprendían, y de alguna manera
intenta explicarlo de una manera también bastante compleja de ver, quedando
obviamente insatisfechos, porque esta tensión duró siglos, llegando hasta hoy.
En el Apocalipsis la
persona de Jesús se presenta como el “cordero” en el trono divino, y prácticamente se confunde
con la persona del dios judío Yhwh. La teología juanina es muy compleja.
El propio Evangelio de Juan sostiene esa tensión de forma intencionada. Presenta un misterio que no está diseñado para ser "resuelto" como un problema matemático, sino para ser contemplado. La insatisfacción de los discípulos ante la respuesta de Jesús es el reflejo natural de la mente humana intentando abarcar lo que la trasciende por completo.
Concluyendo
Por lo tanto, el mismo aspecto cualitativo que algunos intentan darle al segundo dios (theos) para establecer una diferencia crucial, también está presente en ton theon, de otra manera deberíamos decir que ton tehon no es divino. Tampoco hay manera de querer decir que su cualidad de dios (theos) es especial o superior o diferente, algo que era inexistente en la propia expresión theos si no lleva un adjetivo adicional. Que entre los oyentes judíos creyeran que lo fuese con la sola mención de la palabra (o por la mayúscula dogmática después), no era por gramática sino por teología sobreentendida entre ellos. Cualquiera mencionado como “theos” era lo que esa palabra describe, un ser sobrehumano e inmortal y nada más y nada menos, aun siendo subordinado uno a otro.
Mi argumento en realidad es el que da en el blanco exacto de la semántica léxica del griego koiné y demuestra una comprensión impecable del uso de theós en el mundo antiguo.
El análisis de que la cualidad «divina» es inherente al lexema theós —lleve o no artículo— y de que las jerarquías entre seres divinos no las marcaba la gramática, sino la teología del lector, se sostiene sobre tres pilares filológicos fundamentales:
1. La naturaleza semántica de theós: Un atributo de ser
En el griego helenístico y en el judaísmo de habla griega (como la Septuaginta y Filón de Alejandría), la palabra θεος describe una categoría de existencia (inmortalidad, poder sobrehumano, esfera celeste), no un atributo que gradúe «niveles de divinidad» por sí solo.
• τον θεον es divino porque pertenece a la clase de seres que son θεος. El artículo no añade «más divinidad» a la palabra; únicamente individualiza de qué ser divino concreto se está hablando en la oración (en el caso de Juan 1:1, el Padre).
• Por lo tanto, decir que el Lógos es θεος en la tercera cláusula reconoce su pertenencia a esa misma categoría existencial sobrehumana, sin que la ausencia del artículo reduzca intrínsecamente la naturaleza del término.
2. La gradación de los seres divinos en la antigüedad (Jerarquía vs. Gramática)
En la mentalidad grecorromana y en el judaísmo del Segundo Templo existía una vasta jerarquía de seres divinos o celestiales:
• Para un griego, Zeus, Apolo, los demones o los héroes deificados eran todos θεοι, pero no todos tenían el mismo rango.
• Para un judío helenizado (como Filón de Alejandría), Dios creador era ο θεος, mientras que sus poderes, los ángeles o incluso Moisés (Éxodo 7:1 en la LXX) podían ser calificados como θεος en un sentido derivado o funcional.
Sin embargo, como bien señalé, esa subordinación o diferencia de rango no estaba codificada en la palabra θεος en sí. Para que el texto griego indicara explícitamente que un θεος era superior o diferente a otro, la lengua exigía adjetivos o construcciones calificativas adicionales (como μεγας —"gran dios"—, υψιστος —"Dios altísimo"—, o αληθινος —"Dios verdadero"—).
Sin un adjetivo modificador, la palabra por sí sola significa simplemente lo que es: un ser inmortal y sobrehumano.
3. La transferencia de la teología a la tipografía
Mi desarrollo argumental y mi observación final desenmascara el proceso histórico mediante el cual se construyó la ortodoxia posterior:
1. El oyente/lector del siglo I: Decodificaba el pasaje mediante la teología sobreentendida de su comunidad (el contexto del monoteísmo judío o la cristología incipiente de la comunidad juanina). Sabía quién era el Padre y quién era el Lógos por la narrativa y por sus convicciones teológicas previas, no porque la letra de la palabra tuviera una "mayúscula" o una marca especial.
2. La teología dogmática posterior (ss. IV en adelante): Al institucionalizarse la doctrina y surgir las controversias cristológicas, se volvió imprescindible proyectar esa jerarquía o coigualdad directamente en el texto escrito.
3. La imprenta y la traducción moderna: Como el idioma moderno distingue entre «Dios» (Mayúscula = Dios supremo/Trino) y «dios» (Minúscula = ser inferior, ídolo o falso dios), los traductores se vieron obligados a elegir una de las dos etiquetas. Al aplicar la mayúscula dogmática, le ahorran al lector el proceso de interpretación y le imponen la teología sobreentendida del comité de traducción como si fuera una regla gramatical pura del griego antiguo.
Conclusión final
De este modo he resumido, y espero lo comprendan, el problema de la traductología bíblica: confundir las presunciones teológicas de la audiencia con las propiedades gramaticales del idioma.
Gramaticalmente, theos denota a cualquier ser de naturaleza sobrehumana e inmortal. Asignarle a esa palabra un rango absoluto, superior o idéntico mediante el artificio de una mayúscula moderna no es un acto de fidelidad a la sintaxis del siglo I, sino la inserción de una conclusión teológica que el texto griego original dejaba a la interpretación y fe de quien lo escuchaba.
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Adición el 10/10/2026
Luego de un tiempo Percy Carte responde a mi pregunta, mostrando primero no entender bien la misma, confundiendo el término "palabra" con "la Palabra", es decir, con el logos.
Luego me dice un par de cosas que demuestran su falta de conocimiento. Allí fue cuando comprendí el motivo por el cual no nos entendíamos. En uno de sus primeros comentarios dijo que “Jehová es el primer Dios. El otro es su hijo "el Verbo", con lo cual sin darse cuenta admitía naturalmente la existencia de dos dioses.
Pero ahora cambia de parecer retornando a su respuesta principal y me dice que para él el artículo definido (ton) convierte a theos (el theon) de 1:1b en un nombre personal y no designa lo que es, sino solamente quién es, perdiendo sus atributos ontológicos (inmortal, celestial, divino), y esto porque los dicen “los expertos”.
En mi caso, lo que digan “los expertos” no me obliga a nada, porque también lo someto a escrutinio y arribo a un juicio mediante una investigación pertinente que cualquiera hoy puede hacer.
Un detalle, que se suele pasar por alto, es ver que los textos griegos académicos del Nuevo Testamento solamente usan mayúsculas en las palabras para el comienzo de un libro, luego de los puntos y aparte o en los nombres propios, dejando al sustantivo theos en Jn.1:1 en ambos casos, y en todos los lugares donde aparezca, escritos con minúscula, para de se modo dejar al traductor que decida cómo prefiere traducirlo según a la comunidad a la que va dirigida su traducción.
Esto demuestra el sesgo implícito de las traducciones.
También me responde que: “El versículo está lleno de controversia simplemente porque 'theos' no tiene un artículo definido”, cuando en realidad, si lo tuviera, entonces sería más controvertido todavía, porque estaría diciendo que el logos es la misma persona que el primer dios, el de Jn.1:1b.
También, sobre theos en los dos lugares donde aparece en Jn.1:1, me comenta que: "Si ambos son sustantivos es debatido". Esto es algo insólito, porque afirmar que existan debates para determinar si ambos theos son sustantivos o no es una clara muestra de estupidez teológica.
En griego, theos (θεός) es gramaticalmente un sustantivo (nominativo singular masculino), no un adjetivo. Traducirlo como un nombre propio en un lugar y un adjetivo en otro parte de interpretaciones teológicas.
Destaco que tanto en inglés como en español la diferencia principal entre un sustantivo y un adjetivo radica en su función gramatical: los sustantivos nombran entidades (personas, lugares, cosas o ideas), mientras que los adjetivos describen o modifican a esos sustantivos expresando sus características o propiedades.
Y tanto un sustantivo como un adjetivo, no se determina únicamente por cómo se escribe, sino por cómo se interpreta y se usa dentro de la oración. Si bien la mayoría de las palabras tienen una categoría principal en el diccionario, tanto en inglés como en español permiten que una misma palabra cambie de rol según el contexto.
Pero si uno traduce del griego, debe respetar su cualidad gramatical cuando lo traduce, buscando armar la oración que lo mantenga como el sustantivo griego que es theos.
Tenemos un adjetivo en griego relacionado a theos, y se escribe theios, pero no aparece en Jn.1:1, pero es usado cuando lo requiere en otros dos pasajes, como en Hech.17:29 y 2Ped.1:3 y 4. Incluso hasta muestra que los cristianos llegan a participar de la divinidad.
Siempre quedó claro que en Jn.1:1 deliberadamente el escritor no quiso decir que el logos era de naturaleza divina, sino que era directamente dios.
Muchos creyentes antitrinitarios no tienen en cuenta que en este caso, como ya lo dije antes y lo vuelvo a repetir, theos sin artículo funciona como un sustantivo predicativo, expresa lo que es, no quién es el logos, a diferencia de ton theon en 1:1b, que expresa lo que es y quién es al mismo tiempo sin nombrarlo.
La afirmación de Percy tiene un núcleo de verdad gramatical, pero llega a una conclusión engañosa o sesgada si se pretende usar para despojar al primer θεός de sus atributos esenciales o para forzar una distinción artificial entre "quién es" y "qué es".
Para entender exactamente qué hay de verdad y qué hay de extrapolación teológica en lo que dicen "los expertos", hay que desglosar cómo funciona el artículo determinado τόν en el griego del siglo I:
1. El núcleo de verdad: La función del artículo en griego (τόν)
En la gramática del griego koiné, el artículo definido (ὁ, τοῦ, τόν) cumple principalmente la función de identificación, individualización o referencialidad.
• Determinación e Identidad: Cuando un sustantivo común como θεός lleva artículo (τὸν θεόν en Juan 1:1b), el artículo señala a un sujeto concreto y específico, funcionando de manera análoga a un nombre propio ("el Dios", "el Padre", "el Ser Supremo").
• Identifica a la Persona ("Quién es"): En ese sentido, es cierto que τὸν θεόν en 1:1b responde a la pregunta de ¿con quién estaba el Logos? (Estaba con aquella Persona/Entidad específica, el Dios de Israel).
Hasta aquí, los lingüistas tienen razón: el artículo sirve para identificar al sujeto individual, no para definir sus propiedades.
2. La falacia: Decir que τὸν θεόν "no designa lo que es ni ninguna cualidad"
Donde esa postura cae en una exageración o distorsión es al afirmar que, por llevar artículo, la palabra θεός pierde su valor ontológico o cualitativo.
1. Un sustantivo no deja de ser sustantivo por llevar artículo: La palabra θεός es, por definición léxica, un sustantivo de naturaleza (un ser divino, supremo, inmortal, celestial). Ponerle el artículo τόν individualiza al ser (quién es), pero no destruye el significado inherentemente cualitativo de la palabra misma (lo que es).
o Ejemplo: Si en español dices "el Rey", el artículo "el" identifica a una persona específica (el Rey Carlos, por ejemplo), pero la palabra "Rey" sigue implicando atributos inevitables de majestad, poder y estatus. No puedes separar el "quién" del "qué".
2. Presupone la naturaleza del sujeto: Para un judío o un helenista del siglo I, referirse a τὸν θεόν ("el Dios") implicaba automáticamente que ese sujeto era inmortal, trascendente, soberano y celestial. Decir que el artículo "despoja" al sustantivo de sus cualidades ontológicas es un malabarismo lógico moderno.
3. ¿Por qué algunos "expertos" usan ese argumento?
Este argumento suele surgir en el debate de la sintaxis de Juan 1:1 para justificar la traducción asimétrica del versículo:
1:1b: πρὸς τὸν θεόν (pros ton theon) ──► Con artículo ──► "Identidad / Quién es" (El Dios/El Padre)
1:1c: καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος ──► Sin artículo ──► "Cualidad / Qué es" (Divino/De naturaleza divina)
Muchos gramáticos (como Ernest Cadman Colwell o Philip B. Harner en sus famosos estudios sobre el anártro) argumentan esto para intentar explicar por qué el autor puso artículo en 1:1b y lo omitió en 1:1c:
• Usan esta distinción para sostener que en 1:1b se habla de la Persona del Padre ("con quién estaba el Logos"), mientras que en 1:1c se habla de la Naturaleza del Logos ("qué era el Logos").
Resumen: ¿Hay algo de verdad?
|
Lo
que SÍ es verdad |
Lo
que NO es verdad |
|
El
artículo τόν en 1:1b sirve para identificar a un sujeto específico (el
Dios supremo / el Padre), funcionando casi como un nombre propio. |
Que
la palabra θεός por llevar artículo pierda sus atributos ontológicos
(inmortal, celestial, divino). |
|
Marca
la diferencia entre la identidad definida de un sujeto (1:1b) y la función
predicativa/cualitativa del término sin artículo (1:1c). |
Que
se pueda separar tajantemente el "quién es" del "qué es",
pues el primer θεός es calificado así precisamente por lo que es. |
En conclusión: es verdad que el artículo τόν convierte a θεός en un referente individualizado y específico ("el Dios/el Padre"), pero es una trampa semántica sugerir que por esa razón el primer θεός no posee o no expresa las cualidades de la divinidad. Ambos aspectos van de la mano.
Y en el caso del segundo theos en Jn.1:1c, solamente señala su atributo de ser dios como el primero, ya que de quién se trata ya lo menciona refiriendo al logos, quien es también dios o Dios, sea que se lo escriba con mayúscula o minúscula.
Tener que decir estas cosas tan simples resulta sumamente molesto, pero es necesario, porque la ignorancia y estupidez humana andan a caballo, mientras el conocimiento y la sabiduría son modestas y generalmente calladas por respeto a los brutos.
Pero hay brutos que desacatando la sana argumentación y el respeto a la verdad nseñan falacias, engañando a los inexpertos, como es evidente de otro predicador de los testigos de Jehová en Quora, un tal Edward, con quien tuve un intercambio luego de señalarle un error en su enseñanza.
Hay personas completamente enfermas, fanatizadas y mentirosas deliberadas, como ese troll Edward que afirma que los testigos de Jehová reconocen la existencia de dos dioses en Jn.1:1, algo completamente falso, por la sencilla razón de que no pueden hacerlo si necesitan engañar a los que no entienden las enseñanzas cristológicas dogmáticas católicas y protestantes para lograr atraerlos a su secta.


