domingo, 7 de enero de 2024

¿En qué ocasión hablan los testigos de Jehová sobre biología, y qué es para ellos el "género básico"?


En respuesta a una pregunta en Quora:

¿En qué ocasión lostestigos de Jehová necesitan enseñar de biología, hablando de género, especie yvariedad, cuando enseñan de la Biblia a la gente? ¿Puede alguien explicar loque es el “género básico”?

Difícil, sino imposible, que un TJ conteste la pregunta. Adoptan la contradictoria posición de no reconocer, o tergiversar, o hasta negar, lo que se encuentra escrito en su propia jw-org cuando alguien se las muestra.

Frente a esta realidad me permito aportar mayor luz a la pregunta hecha, ya que casi ni tocan ni desean tocar este tema en público de manera honrada.

La respuesta corta para cada pregunta es:

  • a-  En ocasión de cuando necesitan demostrar que el diluvio universal fue un hecho histórico y al mismo tiempo negar que la evolución de las especies tuviese evidencias creíbles.
  • b- El “género básico” es una rara clasificación usada por los TJ mediante la cual pretenden enseñar que se trata de cada una de las pocas formas de vida creadas por Dios a partir de las cuales de cada una pueden producirse muchas variedades de especies en poco tiempo.

Si algún TJ que fuese instruido, científico o profesor no está de acuerdo con mi definición, le permito que lo aclare para beneficio del público lector.

Me permito a continuación brindar las evidencias que sustentan lo arriba mencionado.

Los TJ responden muy parcamente cuando solamente tratan de rebatir las cuestiones que ha hecho surgir el público sobre el tema de la historicidad del diluvio mundial, y es entonces cuando algún miembro TJ les hace llegar alguna literatura para que lean su explicación biológica del asunto, que los lleva a relacionar con el tema de la evolución de las especies.

Cuando los TJ hablan del género “bíblico” no lo hacen por investigación propia alguna, sino que han copiado de otras denominaciones protestantes norteamericanas todo el material que ellos consideran apropiado para su causa, material que es enseñado en casi el 10% de las universidades cristianas de ese país, proveniente de miembros estudiosos que se inventan todos los cuestionamientos posibles a la teoría de la evolución de las especies y la creación de los animales y el ser humano así como de la tierra, el sistema solar y el universo, para poder desacreditar la investigación y resultados científicos que no concuerdan con sus creencias sacadas de la Biblia.

Se considera que casi la mitad de los estadounidenses creen en el creacionismo enseñado por la religión, lo que realmente llama mucho la atención el nivel tan pobre de conocimiento y discernimiento que posee el pueblo estadounidense.

Los creacionistas se dividen en dos grupos principales, los YEC y los OEC, y luego existe un abanico de diversidad dentro de tales creencias, entre ellas la de los TJ.

Los TJ se caracterizan por criticar a los YEC al ser parte de los OEC, y han armado su propia ideología al respecto según están ellos convencidos se apega mejor a la Biblia, y la usan a veces cuando alguien que simpatiza o es un miembro de los TJ llega a plantear algo al respecto, entonces también recurren a algunos libros de su biblioteca, en especial el titulado: “La Vida…¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución o por creación?

El principal objetivo del libro consiste en negar el origen espontáneo de la vida como producto azaroso de la materia, lo que no me parece para nada insensato. De hecho, mucho de su material está bien presentado y es respetable el análisis que hace, pero eso no evita que incursionen en materias que lo llevan a equivocar en sus apreciaciones y conclusiones, posiblemente por falta de discernimiento movidos por exceso de celo, fanatismo religioso y lealtad a su causa.

Una evaluación general de ese libro, a pesar de tocar algunos tópicos respetables, resulta patente apenas se lee cualquier capítulo de constituirse en un libro creado específicamente para transmitir convicciones emocionales sin contenido verídico e imparcial, infundiendo en sus lectores la sensación de ser superiores al resto en sus creencias de la Biblia.

Se parece a una balanza con un elefante sentado en la bandeja del creacionismo y una hormiga del lado de la ciencia evolutiva para demostrar ante los lectores de manera indubitable qué es lo que pesa más como verdad.

Esto hace que a veces, dado que existen ciertas personas algo más inteligentes y no tan fácilmente manipulables al promedio, que al no quedar muy conformes con algunas respuestas haciendo preguntas más profundas, recurran a algún miembro TJ con mayor capacidad, como un “anciano capacitado”, para que pueda “manejar la situación”.

En su literatura, como dice Luis Santamaría, se encuentran cubiertos todos los flancos, y como quienes suelen preguntar, son por lo general jóvenes, estudiantes, o personas adultas inexpertas en el tema, por lo general los dejan calmados.

En tales casos no debe olvidarse que por lo general quienes preguntan también han decidido creer en la Biblia y ser cristianos. Y sin duda alguna, unos de los temas más controversiales con los creyentes es el concepto creacionista enfrentado a muchas disciplinas científicas que demuestras el error de muchos de los conceptos religiosos y teológicos más comunes.

Y cuando entramos en este terreno controversial, si alguien es un adulto y no es un experto zoólogo, biólogo, geólogo, o un profesor universitario o de escuelas secundarias sobre estos temas específicos (personajes inexistentes dentro del colectivo de ellos, ya que es imposible de ser engañado para ser un TJ), no puede por sí mismo investigar, por falta de tiempo, de poder ir a asesores de confianza, o de leer libros de ciencia al respecto, algo que le es desalentado hacerlo bajo el pretexto de que corre peligro de perder la fe y hasta caer bajo el engaño del ateísmo.

En cuanto al concepto de “género básico” los TJ suelen copiar citas de su literatura donde lo definen, muchas veces con el solo nombre de “género”.

Por ejemplo, en nwtstg se lo define:

“En Génesis, la palabra género no es el término que suelen usar los científicos, sino que tiene otro sentido. Se refiere a una clasificación suficientemente abarcadora como para incluir una gran variedad de seres vivos que no pueden cruzarse con seres vivos de otros géneros.

Lo expresado resulta mal explicado. Primero, no puede abarcar “a una gran variedad de seres vivos” (énfasis propio) que se crucen entre sí, al cometer el error de decir que “no pueden cruzarse” con otro conjunto de variedades de otros géneros, y que al mismo tiempo debe ser “suficientemente abarcadora” el conjunto de esa gran variedad.

Al expresarse así deberían primero definir de qué hablan cuando hablan de variedad.

Un definición indefinida lleva a confusión cuando menciona explícitamente que eso no se corresponde al término de género usado en ciencia, cuyo aspecto principal no atañe a ser abarcador, sino de solo reunir a las especies más relacionadas existentes, y por otra parte, la capacidad de cruzarse entre sí es cuando en ciencia se habla precisamente de especie, cuando mediante el cruzamiento entre miembros de una misma especie se propaga la misma. Luego, el que se cruzaren o no con las diferentes especies de un mismo género (deduciendo que eso debe de corresponder a su concepto de variedad)  no garantiza la propagación de la misma especies.

De allí que esa explicación es una definición muy confusa y contradictoria.

En  yp2 cap.36 dicen:

“…cada “género” encierra el potencial de una gran variedad. Y no hay nada en las Escrituras que nos impida aceptar que se produjeron cambios dentro de cada “género”.

Aquí están admitiendo “cambios” en lo que para ellos es el “género” bíblico, y a esos tipos de descendientes con los cambios resultantes ellos los definen como “variedad”.

Eso es lo mismo que enseña la evolución, pero ellos se cuidan mucho que sus adoctrinados piensen eso. Eso está cubierto por el modo sofista y certero de expresar ideas ambiguas. 

Así, en ejemplos aclaratorios, muestran que el género homo u hombre, el ser humano, se compone de una “gran variedad” de “seres vivos”, y como todos pueden fertilizarse entre sí y producir descendencia, pertenecería todo ese conjunto al género de Génesis (ver ce cap.7 y cap.8).

Pero eso es precisamente lo que en ciencia se define por especie del género homo (o el de gatos y perros domésticos). Solamente los sapiens hoy pueden tener cruces fértiles dentro del género homo, pero sus subespecies (antes razas) no se conservan al cruzarse, pues se forman mestizos.  Las otras especies del género homo están todas extintas, y solamente se pudo comprobar que existió hibridación con la especie neandertal, que desapareció hace 30.000 años.

En su libro Perspicacia… explican:

“Los “géneros” mencionados en la Biblia parecen constituir divisiones de formas de vida, en las cuales pueden producirse cruces fértiles. En tal caso, el límite que separa unos “géneros” de otros tiene que trazarse en el punto donde ya es imposible la fertilización. En años recientes el término “especie” se ha usado de tal manera que ha causado confusión al compararlo con la palabra “género”. ”

De entrada reconocen no saber de qué hablan cuando intentan explicar los “géneros” que leen de la Biblia (“parecen constituir”), y luego se definen diciendo que abarcaría a las divisiones donde se pueden producir “cruces fértiles”, y el límite de esta división de distintos seres vivos agrupados en su idea de “género bíblico” estaría cuando ya es imposible “la fertilización” con los de otra agrupación.

Todo lo dicen para tratar de definir su “género” como algo diferente y especial de la clasificación actual, cuando lo que están diciendo corresponde exactamente a lo mismo. La ciencia parte de esa premisa para clasificar los géneros, reuniendo a las especies que los compongan.

Luego mencionan que existe una confusión entre “especie” y “género”, cuando la única confusión solo está en la cabeza de ellos y a los que ellos intentan enseñar, ya que biológicamente no existe ninguna confusión en comprender el significado de especie ni de género (ver definición científica de especie y de género).

Cuando se escribió el Génesis ni idea tenían sobre una clasificación de las formas de vida separadas por géneros agrupados en familias cuyas características estuviesen definidas por sus distintas capacidades de fertilización.

Eso es un invento muy posterior, prevaleciendo solamente la distinción morfológica como casi la única razón de sus diferencias para las distintas poblaciones existentes.

La idea podía existir, pero se desconocía por completo tales grupos, más bien solo se hablaba de la procreación entre formas de vida consideradas “iguales”.

El libro de Génesis habla de otra cosa muy distinta a lo que pretende que dice quienes hoy lo reinterpretan distinto, como los TJ.

Cuando en pasajes como Gén.1:11, 12, 21, 24 y 25 de la palabra hebrea מִין, min, equivalente a la griega de la LXX γένος, guénos, traducen género, o tipo, donde también se traduce especie, a pesar que en griego, elemental o especie, se escribe ειδη y ειδων, sólo deseaban transmitir la capacidad de continuidad de una forma de vida característica, sea cual fuere, sin cambios, siempre reconocible durante muchas generaciones de manera natural.

Aristóteles reflexionaba en su tiempo sobre la diferencia entre guénos y eidos, algo así como hablar del género animal y de sus especies, es decir, los términos eran entendidos diferentes según el contexto. Linneo se basó en Aristóteles para clasificar las formas distintas de vida (Encyclopedia Herder)

En hebreo min significa “partición”, dando la idea de algo que se subdivide sin dejar de ser lo mismo, significando que procrean siempre el mismo tipo de vida en el transcurso de las sucesivas generaciones. Por eso, la palabra griega usada al traducir revela su significado de descendencia, directa o colectiva, conformando una raza, familia, clan, pueblo, nación, etc.

Un diccionario hebreo moderno define esta palabra como “especie, a veces una especie (generalmente de animales)”.

Agrega:

“Los grupos de organismos vivos pertenecen a la misma "especie" creada si  han descendido del mismo acervo genético ancestral. Esto no lo hace excluir de nuevas especies porque esto representa una partición del acervo genético original. La información se pierde o se conserva, no se gana. Nuevas especies podrían surgir cuando una población se aísla y se produce la endogamia” (Dicc.hebreo).

Esta definición incorpora el concepto evolutivo (de cambio), algo inexistente en el pensamiento israelita de la época de los patriarcas, semejante al judío de hace 2.500 años.

Dado que las nuevas especies conservan la “información” genética de la que proviene, se mantiene de alguna manera una línea genética semejante (parecido morfológico), incorporándose nueva información, no obstante, no son muy distintas entre sí aunque se admiten cambios.

Pero eso no modificaba el concepto de guénos, pues el diccionario hebreo español de Soockel en la página 423 dice para min:

ןימ [c. suf.הנימ הנימ, =נחנימ, ונימ, Ez47, 10, םהנימ] Especie, género, variedad Gn.l,lls Lv ll,14ss Dt 14,13ss.

Aquí vemos que bíblicamente el significado de la palabra de la que se tradujo guénos en griego de min del hebreo puede referir tanto a un género, como a una especie o a una variedad, siempre y cuando se reproduzcan a sí mismos iguales a lo que los tipifica durante sus generaciones conocidas.

Cualquier otra cosa es hibridación.

Actualmente en biología animal en vez de variedad se usan los términos subespecie y raza.

Por ejemplo, los perros de raza bóxer y los de raza caniche son dos razas distintas de perros domésticos (a pesar que pueden fecundarse entre sí), y serían biblicamente en su concepción antigua dos clases de min, porque su raza se encuentra delimitada geneticamente a una reproducción en la que solo pueden intervenir progenitores de la misma raza.

De esta manera, el libro de Génesis solo está diciendo que todas las formas de vida existentes (producto de la creación o propias de las existentes en la naturaleza) tienen la capacidad de reproducirse a sí mismas, manteniendo en el tiempo su misma tipología sin cambios que las diferencien.

Actualmente tratan de decir, ya sea manteniendo una misma tipología, o cambiando a variedades del mismo tipo básico, que pueden formarse nuevos min, algo no contemplado en la mentalidad antigua.

Una cabra, por más que fuere más gorda, más alta, más flaca que otra, con manchas o sin manchas, era una cabra y punto. Mientras se reprodujeran entre cabras, era eso.

Un híbrido no puede ser un min, porque no pueden reproducirse como tales por sí mismos de manera natural.

No obstante, no hay una tal inmutabilidad, una delimitación genética perfecta entre cada min existente. Si así fuese, los híbridos no podrían existir.

No obstante, cada min no puede producir en su generación formas de distinto min o especie.

En ese sentido el pasaje de Génesis dice lo que realmente se observa a simple vista en la naturaleza.

Hasta aquí todo perfecto.

El problema ocurre de cuándo aparece el tema del diluvio universal.

Es allí cuando, a partir de quienes creen que ese relato no es simbólico sino literal, para hacer creíble este relato como un hecho real, ante la tamaña cantidad de especies existentes conocidas, necesitan achicar enormemente la cantidad de especies o mines a conservar, y es cuando aparece el término “género básico”.

Le agregan esta palabra para pretender decir que se correspondería a algún tipo de animal de una familia (taxonómica) que actualmente se compone de distintos géneros y especies científicos. Pero ya vimos que son, biblicamente, distintos min. Pero los TJ y otras denominaciones protestantes, se olvidan de eso e incursionan en arenas movedizas, resultando en definiciones contradictorias, como la expresada en it-1 págs. 1011 a 1013, cuando equipara al “género” con el concepto taxonómico de familia.

De hecho, hasta hablan del concepto “género familia”, tratando de asociarlo con el taxonómico unido a la idea sociocultural de dicho concepto.

Y de ese modo pasan a suponer, por ejemplo, que en la familia de los félidos, el género bíblico seria algún representante ancestral básico de todos los que ahora componen esa familia taxonómica, que en poco tiempo se diversifica en sus subfamilias con sus géneros y especies conocidas. Y así con los bóvidos, équidos, etc.

Pero, en primer lugar, esa jamás fue la idea antigua sobre el género, especie o min (ver: Gén.1 sobre tipo).Y en segundo lugar, cuando de este modo logran reducir enormemente la cantidad de min o especies básicas, se topan con otra cuestión que no pueden eludir, que es la que tiene que ver necesariamente con los cambios que debieron ocurrir para dar lugar a toda esa diversificación en la que se agrupan muchas especies distintas en las diversas familias taxonómicas y en tan poco tiempo.

Cuando incorporan esa hipótesis, necesariamente incorporan el concepto de antepasado común de un grupo de especies y géneros distintos existentes que componen las distintas familias taxonómicas, un hecho científicamente comprobado, verdad, pero que va totalmente en contra del concepto creacionista protestante que no admite tales cambios en la evolución de las especies como origen de su existencia, y mucho menos que hayan ocurrido hace apenas 4.000 años con tanta cantidad de “variedades”, esto es propiamente especies agrupadas con sus géneros, del mundo animal terrestre.

La ciencia reconoce que existe un sistema rector, presente en el ADN, mediante el cual cada especie se reproduce a sí misma, y hoy día, si se perdiera una especie, volver a restaurarla podría ser imposible, por ejemplo, los casos del dodo y el tilasino.

Asimismo, si se extinguiera, por ejemplo, la especie (min) León (Phantera leo, en peligro hoy debiendo proceder estilo Noé), la misma no podría generarse nuevamente del min Tigre (Phantera tigris), ni de ningún otro felino existente mediante vías naturales. Las especies perdidas no vuelven a producirse solas de alguien de otra especie dentro de su familia taxonómica ni de su propio género científico siquiera, sino mediante el proceso evolutivo que en gran medida es aleatorio y de resultados diferentes. Y los cruces entre las especies de grandes felinos solo es dar marcha atrás a las especies individuales formando especies híbridas nuevas. Hasta de Phantera leo existen tres subespecies diferenciadas genéticamente con características propias para un ecosistema determinado.

Aún en semejante situación, solamente podría medianamente salvarse si antes se guardaron criogénicamente de alguna manera efectiva genes de la subespecie de León (esperma y óvulos), para que luego mediante la inseminación o implantación artificial, pudiendo llegar a usar si faltaran vientres de leonas, vientres de tigres en ese caso, se pudiese volver a tener la especie o subespecie, o min, perdida de León.

Esto significa lisa y llanamente que no es posible hablar de una reducción de especies a unos pocos “géneros básicos” para volver a tener nuevamente todos los min antes existentes de la familia taxonómica, y un completo absurdo en tan breve tiempo. Tan solo la especie Phantera onca tiene una existencia de 2 a 3 millones de años, y todos los del género Phantera y el Neofelis comparten un antepasado común entre 6 y 10 millones de años.

Sin embargo, los TJ en su argumentación en la revista Despetad-74 insisten en decirlo.

“Pero, ¿dice la Biblia que cada planta y animal individual fue creado directamente por Dios? No, solo los géneros básicos. Dentro de cada género se podía desarrollar una gran variedad a través de miles de años. Por ejemplo, muchas clases de gatos diferentes podían desarrollarse dentro de la familia de los gatos, o perros diferentes en la familia de los perros, o humanos diferentes dentro de la familia humana.

Sin embargo, el primer capítulo 1 de Génesis dice que cada género básico podría producir prole solo “según su género.” Por lo tanto, aunque las variedades dentro del género podrían aparearse y producir prole, eso no sería cierto fuera del género. Un género no podría aparearse y producir prole con otro género. Ni tampoco podría un género jamás cambiar a otro género. Eso sería cierto sin importar cuánto tiempo transcurriera. Por lo tanto, el pez siempre permanecería pez, los pájaros siempre pájaros, los animales terrestres siempre animales terrestres, y los humanos siempre humanos.

Si la evolución es verdad, la evidencia debería apoyar un cambio gradual de un género de cosa viviente a otro género.”

Los TJ hablan de biología como si supieran. Los gatos y perros diferentes son simplemente subespecies de la misma especie respectivamente, y se está hablando de razas diferentes que el humano produjo, y ya vimos que cada raza sería correctamente un min bíblico, y no que los estuviese englobando hace 2500 años, cuando se escribió Génesis, a todas las razas de hoy y del futuro.

Cuando ellos hablan de que un género no puede aparearse con otro, se debe entender según ellos definen subjetivamente su propio género básico, no obstante, si les preguntas cuál sería ese género creado en los Félidos, no lo saben, y tampoco saben que aun entre los miembros de esa familia tampoco pueden cruzarse entre ellos para mantener descendencia. Además, cualesquier cruza, de darse, anula en los descendientes las cualidades de individuales para convertirse en mestiza o mular.

Pero hay algo que evitan decir en ese mismo párrafo (que sí dicen en otro lado): el género básico no es solo el de los gatos domésticos, sino de todas las especies y géneros que componen la entera familia de los félidos, así como de los bóvidos, équidos, etc. Y eso ya es otra cosa muy distinta al ejemplo que ellos dan.

Cuando pasan a negar la evolución, lo que exigen es algo inexistente desde su perspectiva de género básico religioso, porque eso no ocurre en el proceso evolutivo que la teoría evolutiva ha descubierto y estudia. Las especies evolucionan de sus ancestros parientes, no de otro género de una familia taxonómica diferente.

Vean tan solo el árbol filogenético.

Aun así, se han encontrado especies mitad dinosaurio y mitad ave, como el Archaeopteryx, que los TJ niegan posea cualidades de reptil, quizás porque su miopía religiosa les impide ver el cráneo con sus dientes y cola de saurio, viendo solamente los huesos huecos y plumas.

O la serpiente con patas encontrada en Brasil y Argentina. O las patas en antiguos fósiles de ballena como el encontrado en Egipto, revelando que antes tenían extremidades para caminar en tierra, que no las necesitan ahora como cetáceos que son. Que se hallan encontrado esas evidencias fósiles prueban lo que los TJ niegan: Existieron especies intermedias entre distintos géneros actuales.

Eso habría sido imposible si cada especie creada debía ser inmutable “según su género” siempre.

El problema se presenta cuando le pides a ellos si pueden mostrarte cuáles son los “géneros” creados de animales y plantas, es decir, de pasar de la mera idea conceptual imaginaria a la realidad. En ese momento dejan de  “conversar amablemente” y se retiran victimizándose, haciendo agua inmediatamente.

Es que no tienen la más mínima idea de qué tipo de animal o planta es cada género creado por Dios del cual tanto hablan.

Para ellos en modo natural, intuitivo, cualquier criatura es creada por Dios, con lo cual están simplemente admitiendo que Dios crea siempre, no en un momento determinado del pasado.

La idea de “género básico” que ellos tratan de instalar de manera “académica” transmite la diversidad de cada “género creado”, y significa para ellos una forma de vida creada por Dios según el Génesis del cual descendieron todas las distintas variedades del mismo género religioso, lo que en ciencia equivale al concepto de subespecies y razas de cada especie descendientes de un ancestro común de una época determinada.

Negar eso e insistir en su postura tan confusa es un absurdo típico de ignorantes, fanáticos y obsecuentes.