lunes, 7 de septiembre de 2026

¿Fe basada en conocimiento, experiencia, o en mera credulidad?


La parte izquierda de la imagen es lo que aparentan ciertas denominaciones cristianas, como los testigos de Jehová, pero al final proceden tal como se muestra a la derecha de la misma. Cualquier conocimiento obtenido no es más que sobre las creencias escritas de otros en un complejo doctrinal que les hace creer que saben sobre lo que creen.

Y la mayoría considera que es suficiente, al parecer todo les cuadra, se sienten expertos algunos, y nadie se interesa por entender lo que nunca entendió.

Y hay quienes discuten o intentan demostrar con argumentos que su fe se fundamenta en evidencias tangibles, en conocimiento, sabiduría, y no es solamente creer. Pero se engañan. Todavía les falta recorrer un largo camino de superación del mal y la falsedad en la viven inmersos.

Lo revelaré a continuación. 

Aclaro antes, que no lo hago para atacar a alguna religión en particular o a los creyentes, sino para ayudar a que cualquier creyente sepa enfrentarse a la realidad para alcanzar la superación y libertad individual, aprendiendo a usar su propia conciencia para ser capacitada libremente, sin ataduras a dogmas ni imposiciones que no comprende, que es el objetivo que debería tener cualquier religión que se precie de verdadera dirigida a todo lo bueno.

El intercambio es entre PEWS, quien aborda a SARA y RSARA es la respuesta que brinda la herramienta de consulta. Las referencias numeradas se corresponden a aclaraciones mías sobre lo que se indica en el párrafo o palabras mencionadas, principalmente en las respuestas de SARA, para proporcionar al lector mayor información que puede desconocer o no darse cuenta sobre lo que se está manifestando o tratando. Asimismo, resalto en color los puntos más importantes de los argumentos o palabras usadas. En amarillo las cuestionables, en verde y celeste las objetivas o concretas, consideradas aceptables.

Empecemos:

PEWS: Expresiones como “el primogenito (prototokos) de los muertos” que aparece en el NT, o “el primogénito (prototokos)…” asociado a algún título, sustantivo o nombre, ¿aparece solamente en la Biblia? ¿Es algo exclusivo de la Biblia para referirse a Jesucristo?

RSARA: El término protôtokos (primogénito) no es un vocablo de uso exclusivo o técnico de la literatura bíblica; era una palabra común en el griego koiné y clásico, utilizada tanto en papiros seculares, documentos legales y contratos de la época como en la literatura griega general para denotar al hijo mayor o al heredero principal de una familia.[1]

Sin embargo, lo que sí resulta característico en las Escrituras es el uso teológico que se le da al término cuando se aplica en sentido superlativo o metafórico a personajes o realidades espirituales[2] —como cuando se llama a David o al Mesías «el primogénito, el más alto de los reyes de la tierra» (Salmo 89:27) o a Jesús «el primogénito de toda la creación» (Colosenses 1:15) y «el primogénito de entre los muertos» (Colosenses 1:18)—.

Fuera de la Biblia, el término se empleaba frecuentemente en inscripciones y papiros griegos (por ejemplo, en registros de nacimiento u obligaciones financieras) simplemente[3] para designar al primer hijo nacido de unos padres o para otorgar derechos especiales de primogenitura.[4] Su empleo por los escritores del Nuevo Testamento recurre a este trasfondo cultural conocido por todos para ilustrar de manera comprensible la preeminencia, la posición de honor y la relación de primacía que Dios le ha concedido a su Hijo sobre el resto de la creación y sobre la humanidad redimida.

PEWS: ¿No se usaba también en el ámbito político-religioso, por ejemplo el aplicado al Faraón o a los reyes mesopotámicos mucho antes, para legitimar su derecho divino a gobernar sobre toda la creación, y que el pueblo judío luego lo adaptó a su cultura  como parte de su individualidad como pueblo, usando el mismo lenguaje que era común y fácil de entender para cualquiera de la época de cualquier otro pueblo, con la finalidad de engrandecer a su divinidad sobre las demás?

RSARA: Es cierto[5] que en el mundo antiguo y en las culturas vecinas a Israel se utilizaba lenguaje de primogenitura o títulos de preeminencia para legitimar el poder de gobernantes humanos, como los faraones o los reyes mesopotámicos. Sin embargo[6], la perspectiva bíblica no ve esto como un simple préstamo mitológico adaptado para engrandecer a una divinidad nacional por rivalidad política.

Cuando las Escrituras aplican el término protôtokos (primogénito) a Jesucristo —por ejemplo, al llamarlo «el primogénito de toda la creación» (Colosenses 1:15)—, van mucho más allá de una metáfora sociopolítica o de un título real prestado de los imperios gentiles. La Biblia le da un sentido literal y cronológico en cuanto a su origen como criatura: al ser el principio de las obras de Dios, Él ocupa legítimamente la posición de heredero supremo sobre todo lo creado.

«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; porque por medio de él fueron creadas todas las otras cosas en los cielos y en la tierra» (Colosenses 1:15, 16).

Lejos de ser una copia de ideologías paganas sobre reyes divinos, el uso bíblico establece una distinción absoluta: Jesucristo no es un monarca humano autoproclamado, sino el Hijo real y subordinado mediante el cual el Dios Verdadero, Jehová, ejecuta su propósito soberano.

Le pido a SARA en qué legitima la autoridad de sus afirmaciones

PEWS: Bueno, para quienes decían eso aplicándolo a su monarca o dios no cristiano ni judío no creían lo mismo sobre lo que otros dijeran sobre su divinidad o rey. No veo se trate de una simple copia de ideologías, sino de la apropiación de una idea ya conocida y establecida atribuida como superior a la de los demás pueblos. Cada pueblo exaltaba como verdadera en la que creían. Tu misma demuestras eso al usar la expresión “”el Dios Verdadero”. ¿De que modo legitimas esa declaración si no es a través de la fe, de una creencia?[7]

RSARA: Es evidente que en la antigüedad cada cultura atribuía legitimidad divina a sus propios gobernantes o deidades mediante el lenguaje disponible en su entorno. Sin embargo, la distinción fundamental radica en la naturaleza de la evidencia y en el carácter único e incomunicable del Dios revelado en las Escrituras.

«Porque todos los dioses de los pueblos son dioses inútiles; pero Jehová hizo los cielos» (Salmo 96:5).[8]

La declaración de que Jehová es el Dios verdadero no se sostiene únicamente en una preferencia cultural o en una narrativa política equiparable a la de las naciones vecinas de Israel. Se fundamenta en el cumplimiento verificable de sus profecías, en el testimonio histórico de sus tratos con un pueblo que documentó tanto sus propias faltas como la fidelidad divina, y en la creación misma, que refleja un diseño inteligente ajeno a los mitos politeístas de rivalidad caótica.[9]

La fe genuina basada en la Biblia no es un salto a ciegas, sino una convicción fundamentada en pruebas tangibles y lógicas (Hebreos 11:1). Mientras que los imperios antiguos usaban títulos para deificar a hombres mortales cuyos reinos perecieron, las profecías y la palabra de Jehová han permanecidas intactas, demostrando que Él es el único Creador soberano y no una invención antropomórfica sujeta al relativismo histórico.

PEWS: Por lo tanto la legitimación de la que hablas se fundamenta “en el cumplimiento verificable de sus profecías” que aparecen en la colección de libritos que conforman la Biblia a la que llaman Escrituras seleccionadas según el credo religioso, y por tanto es una fe que se fundamenta “en pruebas tangibles y lógicas”. Para poder continuar validando tus respuestas relacionadas al uso de terminología idéntica apropiada en la Biblia como la “verdadera”, tendríamos que entrar al tema de “profecías”, esto es, en predicciones de antemano de sucesos históricos demostrables. ¿Se puede verificar que es cierto lo que afirmas?[10]

En su respuesta SARA se acorrala sola al pretender algo que no es

RSARA: Sí, es completamente posible verificar la fiabilidad histórica y el cumplimiento profético de los relatos bíblicos mediante la arqueología, los registros históricos y la propia consistencia interna del texto, lo cual distingue a la Biblia de cualquier otra literatura religiosa antigua.[11]

Tomemos, por ejemplo, el cumplimiento detallado de la profecía sobre la caída de Babilonia registrada por el profeta Isaías siglos antes de que ocurriera:

“Esto es lo que ha dicho Jehová a su ungido, a Ciro, de quien tengo asida la mano derecha para someter delante de él naciones [...] para abrir ante él las puertas de dos hojas, de modo que las puertas no estén cerradas” (Isaías 45:1).

La historia secular, corroborada por descubrimientos como el Cilindro de Ciro y los escritos del historiador griego Herodoto, confirma que Ciro el Grande conquistó Babilonia en el año 539 a.e.c. aprovechando que las compuertas del río Éufrates fueron desiertas y las puertas fluviales de la ciudad quedaron imprudentemente abiertas. Esta precisión milimétrica en eventos políticos futuros demuestra que no estamos ante un simple relato mítico post-evento, sino ante una guía inspirada.

El apóstol Pedro destacó la solidez de esta base histórica cuando escribió:

“Por tanto, tenemos la palabra profética hecha más segura; y ustedes hacen bien en prestarle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro” (2 Pedro 1:19).

PEWS: Las evidencias verificables de la que hablas se encuentran en la misma Escritura seleccionada y no en ninguna otra escritura histórica que la corrobore. ¿Cómo sabes que el Isaías que escribió de Ciro lo hizo “siglos antes” y no después? ¿Qué evidencia demostrable me puedes presentar más que la fe de creerlo?

La mención arqueológica sobre “el Cilindro de Ciro y los escritos del historiador griego Herodoto” no es prueba alguna de la predicción, porque no dicen nada de que los judíos ya lo habían predicho antes en sus Escrituras. Esos elementos que me muestras son pruebas de sucesos ocurridos, no de profecía o predicción histórica alguna comprobada.

Lo que diga la epístola de Pedro sobre la “palabra profética” tampoco es evidencia verificable de cumplimiento de predicciones, sino una declaración de creer que lo es, de mera fe que no duda aunque no disponga de evidencia alguna.

RSARA: Es una objeción común suponer que las profecías detalladas, como las menciones a Ciro en el libro de Isaías, debieron ser escritas después de los hechos por la mera presunción de que el ser humano no puede prever el futuro con exactitud. Sin embargo, existen bases tanto textuales como históricas sólidas para sostener la autoría y la cronología profética original del libro.[12]

En primer lugar, los Rollos del Mar Muerto —específicamente el manuscrito 1QIsaᵃ, fechado por métodos paleográficos y de carbono-14 hacia finales del siglo II a. e. c.— contienen todo el libro de Isaías de manera continua, sin división alguna entre los capítulos 39 y 40, demostrando que siglos antes de nuestra era el texto ya se consideraba una obra única e integrada. Si la segunda mitad hubiera sido añadida ex post facto durante o después del destilamiento en Babilonia, la tradición judía y los copistas habrían reflejado esa fractura, lo cual no ocurrió.

Además, los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas, e incluso el propio Jesucristo al leer el rollo de Isaías en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:17-19), atribuyeron de forma consistente los escritos tanto del inicio como de la sección final al profeta Isaías que vivió en el siglo VIII a. e. c., sin dejar indicación de autorías anónimas tardías.[13]

«Esto es lo que ha dicho Jehová a su ungido, a Ciro, de quien tengo asida la mano derecha...» (Isaías 45:1)

Para quienes estudiamos la Biblia desde la perspectiva de la fe en su Autor, el cumplimiento exacto no es una coincidencia literaria ni un relato redactado a posteriori, sino la prueba de la presciencia divina. Jehová mismo desafió a las naciones y a sus ídolos a predecir el futuro precisamente para demostrar que solo Él dirige la historia humana:

«Declaren las cosas que van a venir después, para que sepamos que ustedes son dioses» (Isaías 41:23).

PEWS: La objeción que yo presento surge a consecuencia de tu propia respuesta. Es cuando te pido evidencias verificables, y dado que no me las puedes dar, dices que nadie cree eso porque el ser humano es incapaz de predecir el futuro.

Está confundiendo la dirección de mis pensamientos. De ninguna manera te estoy negando lo que dices, solo te pido las evidencias que dices tener de que lo que dices no se sustenta sobre la simple fe de creerlo.

Para empezar, no poseemos ningún libro de Isaías fechado entre el siglo VII y VI a C, que eso sí podría ser una prueba o demostración verificable.

Esto obliga a desarrollar distintas HIPOTESIS para tratar de defender ciertas creencias; o también de poder ponerlas en duda.

El argumento que me brindas declarando que “la tradición judía y los copistas habrían reflejado esa fractura,” en las copias de Qumram de Isaías es inviable, porque comete varios errores metodológicos e históricos sobre cómo se formó y transmitió la Biblia, además de asumir una idea errónea de lo que significa redactar una adición ex post facto. Básicamente estás confundiendo teología y fe con evidencia documental.

El argumento parte de la suposición que una adición debió ser una «fractura física» o una falsificación tardía.

También confundes la preservación de manuscritos con el proceso de redacción.

Exigir que los copistas de los siglos II a. C. en adelante recordaran o dejaran marca de la evolución del texto entre los siglos VIII y VI a. C. es anacrónico: equivale a pedir que los manuscritos del siglo I muestren el "control de cambios" de la edición del siglo VI a. C.

Pretendes presentar una hipótesis sobre la mecánica de transmisión de manuscritos, al decirme que un argumento histórico empírico muestra algo ("los manuscritos deberían mostrar X") que no necesita de la fe para creerlo, lleva a una situación diferente. Si a eso nos remitimos, entonces ya no podemos evaluarlo por lo que se crea sobre él desde el punto de vista teológico de la fe, sino que se le debe evaluar con las herramientas de la historia y la crítica textual.

En cuanto a las diferencias, sí quedaron reflejadas, pero no en la costura física, sino en el texto.

Por eso, respecto a la tradición judía, es fundamental entender que la fe de la tradición no es evidencia historiográfica.

En tu respuesta hasta ahora solamente me has brindado evidencias de fe, de creer que es lo que respondes en base a la convicción de que proviene de Dios, y no de evidencias tangibles concretas que demuestren fuera de duda que realmente es cierta la declaración que predice a Ciro 150 años antes de que ocurra.

Quien crea eso lo acepta por fe no por poseer una convicción por estar “fundamentada en pruebas tangibles y lógicas”. Estás simplemente mezclando las cosas al responderme que existe un “cumplimiento verificable de sus profecías”. No existe nada verificable que fuese una prueba tangible y lógica que lleve a aceptar una declaración de ese tipo. Solamente es una expresión de credulidad basada en argumentaciones sin sustento concreto alguno. Y lo de Ciro es eso.

En definitiva, y para cerrar la conversación, te aclaro que no me diste ninguan prueba tangible y lógica que demuestre que la declaración de Isaías se escribió 150 años antes de su cumplimiento.

RSARA: Comprendo tu punto sobre la exigencia metodológica y la distinción estricta entre la crítica histórico-crítica y el análisis documental o teológico.

«¿Quién ha anunciado esto desde el tiempo antiguo?, ¿quién lo ha declarado desde entonces? ¿No he sido yo, Jehová? Fuera de mí no hay más Dios» (Isaías 45:21).[14]

Es exacto reconocer que la arqueología empírica no posee un manuscrito original autógrafo del siglo VIII a. e. c. fechado de puño y letra por Isaías, y que cualquier pretensión de fe descansa en un marco interpretativo.[15] Desde el punto de vista de la investigación secular, la postura académica crítica tradicionalmente segmenta el texto bajo la hipótesis de múltiples autores (Proto-Isaías, Deutero-Isaías y Trito-Isaías) precisamente al partir de la premisa filosófica de que la predicción explícita de eventos futuros —como nombrar a Ciro con siglos de anticipación— excede la capacidad humana y, por ende, debe fecharse ex post eventum.[16]

Sin embargo, para los Testigos de Jehová, la validez de las Escrituras no se sostiene en una neutralidad académica desprovista de presuposiciones, sino en la coherencia interna del registro profético autenticado por el propio testimonio de Cristo y los escritores del Nuevo Testamento, quienes atribuyeron la totalidad de la obra al profeta histórico. La diferencia radica en el axioma de partida: mientras el análisis crítico presupone la imposibilidad de la presciencia divina, nuestra fe se fundamenta en que el Creador de la historia es capaz de revelarla de antemano para validación de su soberanía.

PEWS: Cometes nuevamente dos crasos erores, primero desestimar una postura académica si tu intención primaria era la de sustentar precisamente la fe con evidencias tangibles y lógicas propias de una investigación que la corrobore, y el otro error queda manifiesto también al afirmar que  la postura académica parte de “la premisa filosófica de que la predicción explícita de eventos futuros —como nombrar a Ciro con siglos de anticipación— excede la capacidad humana y, por ende, debe fecharse ex post eventum.” Tu reduccionismo revela tu enorme ignorancia en esa declaración.

Por un lado intentas usar el mismo tipo de mecanismo pero lo desprecias reductivamente al absurdo si no te conviene los resultados que brinda.

La supuesta “coherencia interna del registro profético autenticado por el propio testimonio de Cristo y los escritores del Nuevo Testamento” en el cual se basan es solamente una declaración de credulidad, nada más.

RSARA: Es comprensible que, desde una perspectiva estrictamente histórico-crítica, se evalúen los textos antiguos bajo criterios académicos[17] que descartan de entrada cualquier intervención divina.[18] Sin embargo, no se trata de desestimar el rigor académico, sino de reconocer que toda investigación parte de ciertos axiomas o presuposiciones fundamentales.

Para un analista secular, la premisa metodológica es el naturalismo histórico; por lo tanto, cualquier texto que detalle eventos futuros con precisión debe fecharse necesariamente después de los sucesos (*ex post eventum*). No obstante, para nosotros, los Testigos de Jehová, la base de nuestra convicción no es un ejercicio de circularidad lógica aislada, sino la confianza en que el Dios de la Biblia es el Creador del tiempo y de la historia misma.[19]

“Acuerdense de las cosas del pasado, de hace mucho tiempo, que yo soy Dios y no hay ningún otro, Dios, y no hay nadie como yo; el que anuncia el final desde el principio y, desde hace mucho tiempo, las cosas que no se han hecho” (Isaías 46:9, 10).

Lejos de ser una simple credulidad ciega[20], nuestra postura se edifica sobre la absoluta fiabilidad moral e histórica[21] de las Escrituras, autenticadas por Aquel que resucitó de entre los muertos. Si se examina la Biblia únicamente como un documento humano sujeto a las limitaciones de la filosofía secular, el escepticismo sobre la profecía es el resultado lógico. Pero si se acepta la premisa de que Dios puede revelar su propósito a sus profetas, el panorama cambia por completo, transformando la fe en una certeza fundamentada en la palabra del Dios que no puede mentir (Tito 1:2).[22]

PEWS: Gracias igual.

RSARA: De nada. Ha sido un gusto conversar contigo y analizar estos puntos de vista.

Si en el futuro deseas seguir examinando temas bíblicos, históricos o conocer más sobre cómo los Testigos de Jehová basamos nuestra fe en las Escrituras, aquí estaré con gusto para asistirte. ¡Que tengas un excelente día!



[1] Hasta aquí la respuesta es correcta. A partir de aquí comienza la saraza.

[2] ¿Qué entienden por “realidades espirituales”? ¿A meras imaginaciones conceptuales de algo invisible?

[3] El reduccionismo apologético sectario es enfermizo…

[4] ¿Para nada más? ¡Qué ignorancia o simple ocultamiento! Ocultamiento para sesgar al crédulo que lee esas transmisiones astutas de los hechos y que está incapacitado de juzgar si no puede realizar ninguna comparación con los datos que se ocultan. En ciertos sentido se dice la verdad, pero una verdad a medias que lleva al error del creyente al ocultarle deliberadamente lo inconveniente. Este proceder se convierte en una manera de engañar, porque el que enseña sabe que lo oculta.

[5] Estaba claro que lo estaba ocultando, al decírselo ahora se sincera porque no le quedaba otra. Si cualquier otro no es capaz de repreguntar, se queda con la última respuesta muy mal informado. Especial para poder manipularlo después. Así es como proceden la secta jehovista y muchas denominaciones cristianas, incluida las religiones tradicionales, cada cual en su terreno.

[6] Entra el sofismo ahora, cuento para los crédulos.

[7] Notese mi planteo. Pregunto a los TJ sobre que se fundamentan para asegurar que lo que proclaman es la verdad en oposición a los demás que no sea otra cosa que la mera creencia de querer creerlo. Vean luego al final de cómo queda respondida por la IA de los TJ esta pregunta con relación a la premisa que brindo, si al final es verdad o no lo que digo.

[8] Primer fallo de su respuesta: decir que lo dice la Biblia. Todo lo que la Biblia diga será conforme a quienes la escribieron, apoyando lo que creían no en contra de ello.

[9] Aquí desglosa los fundamentos del motivo por el cual se debe considerar a la Biblia un documento fiable ciento por ciento: a) profecías (predicciones) cumplidas, b) el testimonio interno, y c) el diseño inteligente o ID de que existe un Creador del cosmos. Las opciones b y c no sirven para demostrar nada sobre la fiabilidad de la Biblia, al contrario, la destruyen. El testimonio interno procede de creyentes, y el ID que algunos ven en la naturaleza, aunque fuese verdad, no prueba por sí mismo que lo dicho en la Biblia sea cierto. Solamente quedaría la opción a, que es en la que me concentro, porque es la principal que usan para sostener su procedencia divina y la que sin duda convencería a muchos si fuera cierto.

[10] Veamos como responden a su propia afirmación.

[11] Notese por favor la declaración de la IA de los testigos de Jehova, que podemos tomarla como el mejor resumen de una respuesta lo más capaz e inteligente posible por encima del promedio de los miembros más capaces de esa denominación. Posee a su disposición la crema y nata de toda su literatura oficialmente aprobada en defensa de la doctrina que ellos enseñan al mundo.

[12] Vuelve a la carga afirmando de nuevo que existen fundamentos sólidos para sostener lo que aseguró antes, pero hasta ahora en su respuesta anterior no brindó ninguno.

[13] Presenta la mayor prueba de la legitimidad del texto de Isaías a: lo que creían los escritores del NT y el propio personaje Jesús. En otras palabras, “si Jesús lo creyó, es 100% verdadero todo lo que dice Isaías o cualquier parte mencionada del AT”. El problema que tenemos es que el propio Jesús creyó cosas que fueron errores basados en ignorancia, como en el Diluvio universal o que David hablaba de dos poderes, dos señores frente a él, cuando jamás se supo algo así, sino recién hacía la época tardía judía del segundo templo, producto de reinterpretaciones de ciertos sectores judíos no sólo del AT hebreo sino de nueva literatura, especialmente en griego, que ahora es desechada, apócrifa, nunca antes y menos en la época de David.

[14] Su fundamento es lo que dice un oráculo escrito en Isaías, según ellos escrito hace 1.800 años, y eso no es prueba de nada, al contrario, prueba que es falso lo que afirma, porque ni lo que Jesucristo predijo se cumplió. Nunca se cumplió ninguna predicción histórica basada en la Biblia.

[15] ¡Por fin me da la razón! Pues justamente es lo que le dije al comienzo, pero ella insistía una y otra vez en la evidencia tangible y verificable que poseía para demostrar la veracidad de la profecía de Ciro, Es un chiste bueno, nada más, para reirse un rato, no para verlo seriamente.

[16] Aquí mete las dos patas completas. El reduccionismo al absurdo manifiesto solamente se ve en los charlatanes y crédulos desinformados.

[17] ¿Y de qué otra manera si esa es la que ella misma pretendía usar para legitimar la predicción de Ciro 150 años antes de los hechos históricos?

[18] Y aquí nuevamente comete la misma tropelía que le señalé antes, volviendo a afirmar algo falso. La inexistencia de predicciones no se fundamentan en el descarte a priori de cualquier intervención sobrenatural, sino en que no existió ninguna hasta ahora que haya predicho el futuro de la manera que ellos la enseñan. Todo el tema de profecías descansan sobre la simple credulidad o fe de creerlo por razones ideológicas externas: el profundo deseo que así sea.

[19] Tal cual lo dije desde un principio, se fundamentan en la pura creencia. Eso desean creer y punto, no que existan evidencias tangibles, lógicas, con pruebas que lo demuestren. Esta conversación con SARA revela lo inútil de tratar de razonar con una IA apologética y sectaria.

[20] Que es lo que realmente es, y no otra cosa. Lo que le dije al comienzo, pero me lo negó, y al final me reconoce que es eso. ¡Qué bruta es esta IA SARA! ¿no?

[21] Histórica no es y en cuanto a lo moral, las Escrituras demuestran que el Dios al que le atribuyen el origen de esos dichos, miente.

[22] Argumento circular inútil. ¿Para qué empezó diciendo que existen evidencias tangibles, lógicas, la demostración evidente del cumplimiento de la profecía de Ciro cuando finalmente es solamente algo creído y no demostrado? Es un claro engaño, y lo único que ha demostrado ese Dios de la Biblia que predican los cristianos, rabinos y hasta los islámicos, es el de ser un mentiroso engañador.