Todas las religiones son lo mismo que el mundo en general ateo, descreen en sus fueron íntimos en la existencia de un Dios personal; ellos creen en un Dios lejano y verticalista que solo se manifiesta mediante ellos, nunca se podrá dirigir a cada ser humano personalmente, y quienes sienten que pueden, los confunden para que se dirijan a hombres y mujeres muertas llamados santos, o a un barbado invisible o a un hijo suyo angelical, pero siempre ajustados a sus directrices para que nunca se les ocurra pensar o hacer lo que deberían pensar y hacer por sí mismos.
martes, 29 de enero de 2019
Cuando los Testigos de Jehová se defienden
Todas las religiones son lo mismo que el mundo en general ateo, descreen en sus fueron íntimos en la existencia de un Dios personal; ellos creen en un Dios lejano y verticalista que solo se manifiesta mediante ellos, nunca se podrá dirigir a cada ser humano personalmente, y quienes sienten que pueden, los confunden para que se dirijan a hombres y mujeres muertas llamados santos, o a un barbado invisible o a un hijo suyo angelical, pero siempre ajustados a sus directrices para que nunca se les ocurra pensar o hacer lo que deberían pensar y hacer por sí mismos.
domingo, 27 de enero de 2019
Conceptos fundamentales de Swedenborg
jueves, 15 de noviembre de 2018
¿Por qué los ateos se contradicen tanto?
Pero esto deja en evidencia una gran contradicción en su manera de razonar, porque la cuestión que los ateos levantan es completamente ilógica para zanjar la disputa en cuanto a la existencia o no de Dios, puesto que a lo sumo lo que están cuestionando es su carácter o forma de proceder, es decir, a priori admiten su existencia, solo que no les agrada como es según ellos lo ven desde su punto de vista.
¿No parecen argumentos suficientes para desestimar la existencia de Dios alguno? Un ex-presidente latinoamericano dijo en una ocasión: "He visto tantas cosas que es imposible creer que exista un Dios que se preocupe por lo que nos pasa". Los ateos parecen tener suficientes razones para establecer que el ser humano hasta es mejor que Dios, si existiera, claro, por eso simplemente no puede existir. Irónicamente expresan "Gracias a Dios soy ateo". Sin embargo, ¿no están los ateos frente a una contradicción abismal? ¿Cómo es posible que como humanos podamos razonar sobre el bien y el mal y al mismo tiempo negar la existencia de la razón? "No, no, pero pare (me dirá el ateo), -yo no niego que exista la razón, mediante la razón he descubierto que Dios no existe" ¡Ah, que bien! Es decir, la consciencia del ateo niega la existencia de cualquier Dios, es decir, una entidad suprema regente universal, simplemente porque cree tener razón. ¡Magnífico! ¡Y encima se cree razonar mejor que cualquier otra mente! ¿No será más bien que algunas de tales razones lo llevan a concluir de modo extremo, por ejemplo, al fundarse en las razones de los creyentes? Nuestras razones son perfectibles, del mismo modo no importan mucho las razones de quienes proceda, sea de ateos o de creyentes o de agnósticos o de lo que fuera. Todos estamos en un proceso de aprendizaje en nuestras capacidades de raciocinio, de juzgar y dictar sentencias.
La contradicción atea
El ateo niega exista Dios, y cuando habla de Dios habla del Dios de las religiones, sin saber que ese Dios es algo que el mismo sabe que existe pero no cree, porque mira mal. Lo interesante aquí es que los creyentes tampoco saben bien de qué Dios hablan, ellos solo creen en Dios, y debe ser el que sus padres o alguna religión les ha enseñado, porque intuitivamente así lo sienten, diciéndose a sí mismos que algo supremo tiene que existir. Al ateo esto le causa gracia y lo cuestiona, piensa que solo él es racional y desecha creer que exista algún Dios frente a tantas preguntas que hace y percibe que no se la contestan como a él le gustaría. Pero tanto los religiosos como los ateos no saben, solo creen o no creen. Así efectivamente es, pues le pregunto al ateo, ¿cree que existe el ser? Ningún ateo niega exista el ser. El mismo siente que es él y no otro, esta consciente de existir. Por lo tanto, hasta los ateos saben que el ser existe, tanto en él mismo como en los demás, aunque le sea sumamente difícil definir lo que es el ser, y muchas veces prefiera decir que no sabe lo que es.
De modo que todos saben que el ser existe, sean ateos a creyentes en algún Dios, porque lo importante es saber que existe Dios y no solo creer que existe. Dios es el ser, la consciencia universal, eso solo un tonto puede decir que no existe. Un ateo, que no acepte este razonamiento, debería consecuentemente negar el "yo soy". Nunca podría decir "yo soy fulano", debería decir: "no creo que yo sea fulano", o "no creo que tú eres fulano", pero si así dijera, todos dirían que es un estúpido.
Y los que creen que existe un Dios, deberían más bien pasar a saber que Dios existe, del mismo modo que saben que el "yo" existe, como muy bien lo saben en ellos mismos y entienden que también lo es para todos los demás. El problema que tienen los creyentes es que no pueden darse cuenta que el yo, la consciencia de ser, sea Dios, porque imaginan que es un ser totalmente separado, una persona distinta a ellos que tiene la forma de un ser humano con la capacidad de hacer milagros de cualquier tipo, y allí es cuando caen en las incertidumbres propias de los ateos.
En consecuencia, todos sabemos que existimos como seres, yo soy un ser, tú eres un ser, los demás, cada uno es un ser, y por tanto cada uno es un "yo soy", donde todos decimos "yo soy tal y tal". Eso no lo creemos, lo sabemos, quien lo niegue es simplemente un tonto aunque nos resulte difícil definir al ser, en especial, como una entidad universal. Pero eso no quita que neguemos la existencia del ser, y cuestionar al aceptar la existencia de una consciencia universal que otros llamen a esa entidad "Dios", aunque no puedan explicarla ni definir con exactitud.
Por lo tanto, el ateo que niega a esa entidad llamada Dios como regente universal, negando al ser racional por el cual sabe que es, se contradice a sí mismo, es cabalmente un estúpido, un ciego, un irracional.
En el AT, el nombre de Dios, Jehová o Yahvé, significa "seré lo que seré", es la consciencia de ser, y de ser lo que desee ser acorde a su voluntad. De lo que hablan los judíos cuando nombran a Dios es justamente del ser, del yo soy, del existente, el cual existe en cada uno de nosotros en la forma de una diminuta chispa procedente de una entidad trascendente universal. Cuando los ateos se enredan pensando que esa entidad universal es una persona atada a sus caprichos individuales, a la semejanza de un operario contratado que debe estar ocupándose a todo momento de todo lo que sucede en el cosmos y a cada una de sus criaturas humanas para que las cosas resulten como a cada uno personalmente le gustaría que fueran, se equivoca completamente, porque en él se encuentra la responsabilidad de hacer lo que el espera de otro que haga al gusto suyo. Es él mismo que debe moverse para crear lo que desea crear, para ser lo que desea ser y no criticar al otro del motivo por el cual no lo hace. Esperar que otro sea por él lo que él desea ser, es algo que no existe en ninguna parte. En vez de juzgar a otros debe juzgarse a sí mismo y obrar en consecuencia, de lo contrario solo obtendrá la condenación, viviendo en el infierno que él mismo se creó.
Vean por favor este video y respondan lo que sienten después de verlo, más que nada para analizarse a sí mismos sobre su propia reacción en la respuesta que piensan. Si no te conmueve algo anda mal en tu alma, pero si te conmueve, pregúntate por qué te conmueves.
Conclusión
Ese video permite reflexionar que todo ser humano
sin esperanza se vuelve negativo y agresivo, es decir, se torna autodestructivo,
desarrollando la neurosis crónica. No importan las diferencias doctrinales,
sino tener una esperanza, aún si esa esperanza nunca se cumpla como la imagina.
Todo ser humano tiene la necesidad de Dios, de alguien superior que pueda hacer
por él lo que nadie puede. Si eso falta, al serle negada por el ser consciente,
el alma sufre, y a diferencia de un creyente en Dios, que ve la muerte como una
puerta de entrada, el ateo la ve como una puerta de salida, viviendo una
existencia de resentimiento y frustración. Esa jovencita ciega es feliz aunque
sigue siendo ciega. Dios no le dio la vista milagrosamente, pero ella es feliz.
¿Por qué? Porque tiene esperanza de un día ver, el día que esté con Jesús en el
cielo. Y no solo eso. Dios ha hecho, usando a otras personas (sin importar de
cuál religión cristiana sean), que muchos la hagan sentir que es una princesa,
haciendo que su felicidad interior rebose. La ven sencilla, un alma pura, por
eso han dado en llamarla “Hija de Dios”, algo que atrae a cualquier alma que
tenga corazón. Esa jovencita es una evidencia palpable para quien desee ver que
la condición física o material no es lo importante en esta vida, sino la
condición del alma, y esa condición solo la brinda Dios. Por eso lo que debemos
salvar es el alma, no el cuerpo. Aquí vemos que el alma existe, no es el cuerpo
con vida, sino un estado de vida interior que trasciende la realidad material.
Negar eso sería otra estupidez, propia de los ateos.
Me agrada escuchar a otros cristianos cuando hablan
con profundidad de pensamiento, sin importar su denominación. Por ejemplo, en una conferencia del Dr.
Pablo Martínez Vila, un psiquiatra que a la vez es un predicador evangélico
protestante, del grupo de los Bautistas, manifiesta con total franqueza ante
ciertas preguntas que no tiene la respuesta o que podría serlo hasta cierto grado,
y ante otras brinda lo que cree es una buena respuesta, al menos para él.
Valoro personas de ese calibre, porque no solo son inteligentes, eruditos, sino
humildes y capaces de cambiar de punto de vista o apreciar el de cualquier otro.
Comparten lo que saben y aprenden de otros, y lo que enseñan no son tonterías.
Por ejemplo, muestran una realidad que pocos ateos
quieres reconocer, que es que los cristianos creyentes tienen un mayor índice
de salud mental de aquellos que son ateos. Menciona que se puede matar a Dios,
pero no se puede matar la sed de Dios. Cita a Julián
Barnes, un escritor ateo inglés, generador de frases como: "La gente sólo cree en la religión
porque tiene miedo a la muerte", o "El cimiento más sólido de la religión es el desprecio de la vida",
cuando en un momento de sinceramiento también escribe: “No creo en Dios, pero lo echo de menos”. En todas revela que la desesperada
finitud humana impulsa buscar a Dios, un Dios que cuando el creyente lo busca,
lo encuentra y le satisface el alma, algo que Barnes notaba enormemente en su
propia alma esa insatisfacción al negarse a esa búsqueda por ser ateo. Quiérase
o no, Barnes nos confiesa algo que no podemos pasar por alto gracias a su propia
experiencia. Lo que confiesa lo confiesa su alma, y le creo, porque es Dios
quien habla en él aunque el mismo no lo sabe.
Muy interesante cuando habla de la conciencia reflexiva. Solamente el ser humano, y a partir de cierta edad, se da cuenta que se da cuenta. La prueba del espejo lo expone. Ningún animal, ni siquiera un bebé humano, se dan cuenta que son ellos mismos viéndose en un espejo, porque carecen de conciencia reflexiva. Es a lo que me refería con el “yo soy” o el “seré lo que seré”, la autoconciencia del ser manifestada en las Escrituras como la realidad proyectada de Dios. Agrego a ello que también la conciencia reflexiva se encuentra asociada a la razón, con la capacidad creativa y el desarrollo del pensamiento simbólico, acompañada de capacidades como la risa y el llanto en su sentido profundo, dando lugar a la comprensión del gozo o al dolor experimentado. Somos la única forma de vida animal que vive la música y el canto. Estoy plenamente seguro que un calandria no vive sus notas musicales de la misma manera que la podemos disfrutar nosotros al escucharla.
Gracias por leer y que esto te sirva para despertarte de tu sueño.
martes, 12 de junio de 2018
Explicaciones no tan claras
domingo, 10 de junio de 2018
¿Cuál es su nivel en ciencias y tecnología?
Al llegar a la 5ª hacen una
pregunta de acuerdo al modelo atómico de Rutherford y Bohr, que actualmente ha
sido descartado por la mayoría de los físicos, salvo por profesores que deben ajustarse
al programa educativo y divulgativo oficial en todos los países en consonancia
con los medios divulgativos, que repiten tales conocimientos en programas de
alcance público por distintos canales televisivos y de Internet. Justamente por
dicha causa, todavía el esquema antiguo sigue
vigente por una extraña razón que no se puede entender. Encima, la información
complementaria a la respuesta es incorrecta, porque sitúan a los electrones como parte del núcleo de los átomos, cuando acorde
al modelo en que se fundamenta la pregunta son externos al núcleo. Por otra
parte, las evidencias científicas actuales revelan que en esencia el electrón
es la manifestación eléctrica de un átomo cuyo núcleo es el mismo electrón,
constituyendo la parte más densa del mismo, con lo cual tendría el tamaño del
mismo átomo y no que son más pequeños ni partículas de materia girando
alrededor de otras partículas de materia llamados protones y neutrones. El tan
famoso símbolo de la era atómica no es tan cierto como parecía. De hecho, si
uno consulta paginas como Wikipedia, notara que apoya la idea de un “núcleo denso
rodeado por una "nube"
probabilista de electrones”, sin aclarar de qué cosa es esa misteriosa “nube”
de la que habla. De hecho, cualquier enciclopedia oficial mostrará que hasta el
día de hoy no existe un consenso científico claro sobre la estructura atómica.
Sin embargo, como algo deben decir, siguen sosteniendo la idea de “partículas
elementales” conformando dicha estructura, con lo cual la idea del
símbolo atómico clásico sigue vigente en la mente de la sociedad humana. Frente
a esta realidad, suponer un buen nivel educativo con saber responder una
pregunta acorde a conceptos de una ciencia des-actualizada, revela la ignorancia
general del sistema sobre la realidad científica actual. Se pueden percibir distintas
causas de la inercia educativa, entre ellas dos importantes. Por un lado la
necesidad de sostener una autoridad superior directora a toda costa, fundamento
esencial de cualquier civilización de estructura piramidal; y la otra, a la
tamaña transformación que demandaría en las distintas materias la readecuación
necesaria, en campos tales como la química y la electrónica, debiendo corregir
y reescribir nuevas teorías y formulas matemáticas acordes a las nuevas
interpretaciones para seguir avanzando en cada rubro, cuando las antiguas
parecen funcionar todavía muy bien en los diversos adelantos prácticos para la
vida cotidiana.
En la 7ª surge otro problema. Es
cierto que el Big Bang es la teoría más aceptada porque se habla de ella todos los días en los medios de
comunicación, pero es al mismo tiempo la más incorrecta de todas, porque
contradice a la misma ciencia general. Se parece más a la teoría del Génesis
bíblico, y en EUA como en otros países (la lista por orden de puntajes es Canadá,
Israel, la UE, Corea del Sur, EE.UU., Suiza, Japón, Malasia, India, China y
Rusia) la gente religiosa y creyente a lo mejor no quiere enterarse que el
universo no necesitó de ningún Dios que lo creara. Como hoy día está tan de
moda y la preferencia de muchos la convierte en favorita, cualquiera
respondería “afirmativa” por haberla escuchado en los medios, pero no entiende
en absoluto sus aspectos físicos controversiales, como por ejemplo sobre la
singularidad o “punto de densidad infinita”. No obstante, muchas personas cuestionan
este tipo de teoría que se desea imponer culturalmente. La respuesta correcta a
esta pregunta sería: no se sabe si el
universo tuvo un origen común o no. Lo más probable seria que nunca tuvo
principio, pero el actual es completamente distinto al antiguo.


